Paz, justicia y medidas

Ángel Vera

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Tras aciagos días con víctimas mortales, el país necesita paz, declinar el odio, violencia, revanchismo, intolerancia, paz para avanzar y tener una nación próspera con bienestar para cada uno sin faltar ninguno, donde estemos incluidos indígenas y blancos, afros y mestizos, sin exclusiones, con igualdad de oportunidades y derechos para todos.

Iniciados los diálogos para concretarla, el país demanda verdad y justicia. N o habrá paz sin justicia. Ha habido muertes, actos terroristas, intentos de homicidio como contra el periodista Freddy Paredes y contra policías a los que se quiso quemar vivos, saqueos, incitaciones al odio, excesos policiales como golpizas injustificadas, lesionados, heridos, vandalismo… Cada acto merece investigación de parte de la Fiscalía, condenas de parte de la justicia, reparación para las víctimas.

La movilización indígena, el bloqueo de vías, los exaltados llamados de Nebot y compañía nos dejan un país quebrantado, moral y no solo económicamente. Nos muestra que, a casi 30 años del levantamiento indígena de 1990 hemos avanzado poco: si hay indígenas desaforados es, también, porque todavía se sienten excluidos, abandonados, porque no les ha llegado la educación, la salud, el trabajo, el empleo, la atención para el desarrollo de sus comunidades. Han recibido reconocimiento de sus tierras, de sus derechos culturales ancestrales, pero si al mismo tiempo no reciben desarrollo eso acaba en algo meramente simbólico y explica, en parte, su ira contra las ciudades.

Pero lo otro es que tampoco podemos ser ciegos. No puede continuar, es insostenible en el presupuesto de cada año, un subsidio de combustibles que se ha tenido 46 años. Se lo debe mantener para la pesca artesanal, para el pequeño transportista que lleva alimentos a los mercados.

Y, para proveer de fuentes de empleo, urgente, hay que revivir al Secap, institución que antes, daba cursos de uno y dos años y producía para las empresas y el emprendimiento personal, técnicos altamente calificados que conseguía trabajo en cualquier parte o montaban sus talleres donde alcanzaban prosperidad y respeto. (O)