Incongruencia

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En las manifestaciones ocurridas el fin de la semana pasada y durante la que concluye por todas partes de la provincia y de la ciudad se quemaron cientos de llantas. El centro histórico tampoco se liberó de respirar el humo negro y de sufrir el polvo que dejaban estas fogatas. Lo que llama la atención es como muchas de las personas que hace diez días salieron a las calles a protestar por la inoperancia ante el cambio climático, hoy esas mismas personas quemaban las llantas. Muchos de ellos dicen que defienden los páramos y las fuentes de agua, pero de manera incongruente, de manera irracional y de manera ilógica, esas mismas personas enviaban CO2 en cantidades industriales a la atmósfera desde el mismo centro de la ciudad.

O se cuida el ambiente o se depreda el ambiente pero no un día se asoma con un discurso, con una máscara y al día siguiente con otro completamente diferente, y con otra máscara completamente dañina. Esos ambientalistas entre comillas son a los que no se les cree y hoy desde esta tribuna les pedimos más bien que se callen, que no hagan daño a la ciudad y que dejen a los que realmente están comprometidos con la preservación de la naturaleza y de las fuentes de agua. En estos momentos de preservar el agua se requiere de compromisos serios.

El efecto de la contaminación del aire por la quema de llantas afecta primero a la salud de las personas y los que más sufren son los niños y los ancianos, el carbono negro y el hollín afectan sin duda; luego se afecta la atmósfera. Nuestra salud y bienestar sufre ante el deterioro de la calidad del aire. La contaminación atmosférica afecta como dijimos primero a los pulmones y luego ocasiona dolor de cabeza, por esto todas las ciudades se dedican a reducir el nivel de contaminación del aire. (O)