“La Nada” habla de patrimonio desde el arte

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Jonathan Mosquera y Willi Cueva en el trabajo que realizan para la muestra que será en la Casa de las Posadas.

La Nada” se tomará tres salas de la Casa de las Posadas. “La Nada” solo quiere hablar de patrimonio, de ese patrimonio arquitectónico cuencano que ha sido agredido, irrespetado. Y no por el paro, nada tiene que ver esta coyuntura; sino de ese patrimonio acabado por ambición.

La Nada” es un colectivo de arte integrado por: Jonathan Mosquera “Rayz”; Wil Cueva; Paúl Castro “Rraspa”; Pedro Álvarez Estrella; y Xavier Pucha “Suerte”, todos jóvenes artistas plásticos.

¿Cómo es que los artistas hablan del patrimonio desde el arte? Trabajando desde el espacio público, desde el espacio informal como son las calles, es ahí donde resuelven las ideas creativas. Ellos -los de La Nada- rompen las reglas, pero no quiebran reglamentos; logran ensambles, emplean técnicas de grafiti y otras que son propias del arte urbano como el esténcil, cuadros, pegatinas.

En las Casa de las Posadas

A los cuatro artistas se les metió en la cabeza trabajar sobre el patrimonio al interior de un edificio patrimonial como es la Casa de las Posadas. Esa idea surgió luego de ver y muchísimas veces el video que mostró, como una vieja casa del centro histórico de Cuenca se convertía en escombros.

El video, las fotografías, los casos investigados sobre otras agresiones y destrucciones y la versión de cada integrante sobre el patrimonio es lo que lleva a plantear y ejecutar la obra que estará a finales de octubre para los ojos del público

Una propuesta profunda que abre al debate el tema patrimonial a través del arte, para eso, “La Nada” emplea elementos esenciales como cuatro libras de papel periódico reciclado, pintura acrílica, látex, óleo, tinta de impresora.

Cuando se trabajaba con el tema del espacio público siempre hay un roce entre lo patrimonial y el grafiti. Aunque nosotros no trabajemos mucho eso, de alguna manera queríamos hacer la mezcla de cosas que no siempre se juntan, el espacio patrimonial y el grafiti”, dice Jonathan que, junto a sus amigos proponen realizar una distopía hasta generar un discurso a través de eso.

Los artistas ya están con las manos en la obra. Las dos salas de la Casa e la Posadas son un escenario creativo, allí plasman sus obras, aplican diferentes técnicas como óleo, acrílico, látex, sobre lienzo o papel, también usan esténcil, técnica del grafiti aplicada al periódico.

La intención comunicativa es, cómo generar un imaginario del centro histórico de esta ciudad, espacio donde las casas patrimoniales están en venta, en alquiler, es decir, el arte es un canal para acercarse al espacio y al tema patrimonial del que hablan.

La imagen de una silla de ruedas está ya en la pared. La silla es una muestra de ese juego que tienen para no entregar discursos tan visibles, tratar de maquillar algunas cosas y de ver al patrimonio como algo inválido. La silla entonces es un símbolo.

Willi Cueva es uno de los integrantes de “La Nada” que se va por pintar el patrimonio que se acerca a lo religioso. PSR

Pero hay otras, y entre ellas, las que se plasman sobre lienzo y se fusionan con yute. Jonathan, el autor, une técnicas, materiales, símbolos y crea una relación entre las imágenes plasmadas en las telas de yute y la señalización de “pare” que deja sobre el lienzo.

El yute abre la posibilidad de interpretación de la obra. El artista lo emplea para aludir a cómo los sacos de hilo plástico se vuelve una pantalla, cubre las fachadas patrimoniales en restauración, cubre momentáneamente ese espacio en ruinas que no se quiere mostrar; desde el arte, el saco de yute se convierte en un símbolo de tapado.

El trabajo es arduo, complejo porque hay muchos lenguajes para un mismo tema. Los artistas han escarbado en la reserva de la Casa de las Posadas y, 15 fotografías que remembran cómo se recuperó este inmueble de 1760, se traspasan a la pintura en acrílico. Con esa fórmula, “La Nada” pone a salvo la memoria visual.

La Virgen, patrimonio religioso

Si bien la patrimonialidad está como punto de partida y de análisis; Wil Cueva se apropia de un patrimonio más intangible, algo religioso, para plasmar en pintura algunas imágenes y, entre ellas, la de la Virgen de la Dolorosa, a la cual denomina “la Virgen de la Resistencia”.

Tomar la idea e imagen de la virgen -como parte del patrimonio de la gente que es religiosa y es tan apegada a la religión católica- es tomar un ícono muy generalizado en algunos hogares cuencanos que tienen como representación de fe, la imagen de la Dolorosa.

Y hay otras obras. Sobre papel periódico han colocado pegatinas, los enmarcan y logran una mixtura de arte plástico entre el grafiti y la pintura. El trabajo de los cuatro artistas es extenso, sobre una tremenda sábana de papel periódico reciclado que cuelga de la pared se plasma la imagen de una antigua máquina de escribir, esa máquina de caligrafía mecánica se convierte en una especie de emblema de la burocracia que habla del patrimonio, de esas cosas que forman el patrimonio y no se ven, pero está ahí. Es una máquina portadora de memorias, de historias.

Los autores se embelesan cuando hablan del mega proyecto. El interés por saber cuántas obras se expondrá no está en ellos, más bien se concentran en el plasmado de cada propuesta. Hasta ahora ya retrataron algunas fotografías, plasmaron pinturas en pequeño formato y las obras de esténcil sobre periódico.

Es de ver la obra de Xavier Pucha, donde sella ese trabajo sobre patrimonio abordado desde las palomas que anidan en algunos techos de los edificios patrimoniales. Es un recurso muy visual en el área patrimonial y lo resolvió con un collage, con un trabajo procesal.

La sobras contemplan pintura en varias técnicas entre ellas la del grafiti con el uso del esténcil. PSR

El estudio curatorial

Los artistas consideran los mínimos detalles. “Queremos que la gente entre, vea la pared grafiteada no totalmente; queremos que observe la silla, la máquina de afeitar plasmadas desde las técnicas del grafiti; este es un trabajo que se vincula con las lecturas de limpieza social”, dice Wil Cueva.

Con todos los componentes de la muestra, los artistas desarrollan una reflexión sobre el patrimonio versus estas prácticas artísticas como son el mural y el grafiti, ellos plantean el dialogo con la pintura expandida en el espacio público.

La obra es el reflejo de una intervención, de algo impensable para hacerlo con grafiti mural. Toda la propuesta se logra desde ciertas líneas conceptuales, entre ellas, usar la Casa Patrimonial como espacio artístico, el no traer la obra hecha para instalar sino el habitarla, el conocer la casa, la historia, la restauración. (BSG)-(I).