Formas de violencia

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Casi como cacatúas, los que alteran el orden público identifican violencia con agresión física directa a personas y tienden a atribuir estas actitudes a la fuerza pública que tiene que recurrir a medidas para garantizar la seguridad de los demás y garantizar la paz social. Pero en realidad las medidas violentas se identifican con el uso de la fuerza física para impedir que las personas puedan hacer uso de sus derechos y desempeñar apropiadamente sus actividades de la vida cotidiana. Medidas denominadas “pacíficas” tienen también componentes de violencia en cuanto afectan la paz ciudadana mediante actitudes y acciones que conllevan uso de fuerza física como impedir el tránsito vehicular.
Impedir el tránsito por las vías públicas mediante obstáculos físicos como árboles derribados u otras formas son medidas violentas que nada tienen de pacíficas, peor aún cuando están presentes personas con actitudes amenazantes para quienes quieren cumplir adecuadamente con tareas propias de la vida cotidiana. Esta forma de violencia en buena medida afecta a ciudadanos comunes y corrientes, ya que impiden el ejercicio del trabajo del que se sustentan, como la movilización de alimentos y otros bienes que no lo hacen de manera gratuita sino poniendo de por medio su tiempo y esfuerzo. Esta violencia física también es una agresión a las personas al impedírseles contar con los bienes necesarios.
En una democracia es fundamental que los habitantes de un país puedan, sin obstáculos, hacer uso de sus derechos. Resulta insólito que, so pretexto de defender cuestionables “derechos”, personas e instituciones recurran a este tipo de violencia para impedir que el común de la gente pueda poner en práctica derechos básicos universales como la movilización y el trabajo. Los derechos humanos son válidos para todos los ciudadanos, pero si una reducida minoría recurre a este tipo de violencia física está atentando contra los derechos de las mayorías. Actos como los que comentamos son delitos que merecen sanciones.