Indignación, cinismo y oportunismo

Carlos Castro Riera

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En las protestas populares por las medidas económicas asumidas por el gobierno, junto a la indignación ciudadana se hizo presente el cinismo y el oportunismo político. El descontento popular es legítimo porque finalmente el pueblo pagará el alza de pasajes y tarifas de transporte, la elevación del precio de los alimentos y el traslado a los consumidores de la contribución tributaria del 0.1 % a quienes tienen ganancias superiores a los 10 millones de dólares anuales. Toda la corrupción, el despilfarro y el perdón de intereses, multas y recargos por deudas tributarias y aduaneras que se hizo a través de la Ley Fomento Productivo del 21 -VIII- 2018 a favor de los banqueros y grandes empresarios, termina pagando la ciudadanía.
Frente a la indignación ciudadana la represión ha sido desproporcionada. Por un lado, se llama al diálogo y por otro se hacen declaraciones oficiales provocativas.
La cuota del cinismo la puso el correísmo que, de culpable de la crisis fiscal pasó a liderar la reacción social como salvadores de la patria despojada y hasta pidieron la cabeza del presidente de la República. Pero también algunos empresarios del transporte que se hartaron de la mesa del correato estuvieron ahora protagonizando el reclamo, aunque luego de pactar con el gobierno abandonaron al pueblo.
No faltó el oportunismo de cierto sector político vinculado a sectores oligárquicos que rasgándose las vestiduras rechazaban la supresión del subsidio a la gasolina y diésel, cuando en el pasado al ejercer el gobierno también dictaron “paquetazos” económicos que golpearon la economía popular y en la actualidad son adalides del capitalismo neoliberal.
Pero también se hizo presente un oportunismo de nuevo cuño (“chuchumecos” diría Assad Bucaram), expresado en sectores políticos que, abandonando ideales compartidos en el pasado, pasaron a denostar contra excompañeros que se mantienen en el mismo andarivel de lucha. Ahora aparecen como los delfines del régimen, “firmes y agresivos”, reproduciendo el autoritarismo.
Por esta fanesca política la protesta tuvo perfiles confusos y muchos ciudadanos no participaron por el temor a ser utilizados por quienes tienen fines políticos que van más allá de los sentimientos espontáneos de la ciudadanía. (O)