Aproximadamente un año y medio escribiendo “Minutas de bulla”

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El joven escritor cuencano es uno de los ganadores para la publicaciones 2020 de la CCE Núcleo del Azuay. PSR

Josué Durán Hermida es un ganador en partida doble; ganó la XXLIIIedición del Premio nacional de Literatura Aurelio Espinosa Pólit con “Minutas de bulla” y es uno de los ganadores de la convocatoria abierta para publicaciones de la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay 2109, con la obra “Altavoces Submarinos”, una compilación de relatos. En una entrevista sobre su obra “Minutas de bulla”, con la que ganara el reconocimiento nacional, Josué dice:

¿De dónde nacen las “Minutas de bulla”?

Cuando era niño mi madre me leía cuentos y me contaba historias que yo entendía a medias. Una vez me contó ‘Autopista del sur’ la historia de Cortázar y yo creí durante años que ella se la había inventado. Luego leí los cuentos de Cortázar y no pude evitar sentir que las palabras de aquel escritor argentino palidecían ante el argumento que había sido capaz de comunicarme mi madre. Desde entonces, quizá, podía intuir ya que algo extraño pasaba con las historias y con sus personajes…Creo que las Minutas de bulla, un compendio de ensayos que escribí durante mis años de maestría, responden a la necesidad de comunicar las transformaciones que las imágenes, las historias y los relatos pueden sufrir cuando cambian de contextos.

¿Cuáles son esos temas del arte y de la cultura que se discuten en el libro?

De todo… Hablo de museos holandeses y ecuatorianos, de artistas plásticos guayaquileños y novelistas francesas, de profesores de literatura en Japón, de Cuenca, de novelas ecuatorianas escritas en el extranjero y también de “Alicia en el país de las maravillas”. Por supuesto, no se trata en ningún caso de análisis exhaustivos sino de impresiones, de reflexiones que estuvieron siempre muy situadas: justo en medio de la tensión entre una cultura ecuatoriana en la que me crie y una globalidad que visité a menudo y que influenció en más de una manera mi forma de mirar el arte y la literatura y el mundo.

¿Hay un proceso de investigación, de lecturas, de intercambios que le llevan a escribir estas minutas?

La investigación es esencial, por supuesto, ya que las ideas florecen en contacto de las ideas de otros, con la meditación, con la escritura. Sin embargo, cada vez más descreo de la especialización. Esto no quiere decir, por otro lado, que no debamos especializarnos en ningún área, al contrario; lo que quiero decir es que necesitamos especializarnos en varias áreas, si bien con diferentes grados de especialización. La forma del ensayo me permitió hacer precisamente eso: acercarme a campos del conocimiento en los que no me he titulado pero que he frecuentado con mayor o menor asiduidad: la arqueología, la historia del arte, la pedagogía, la museología, la historia.

¿Cómo influyen los estudios en Barcelona y Holanda a la hora de plantear esta propuesta?

Conocer otras formas de relacionarse con el mundo fue fundamental para mi formación; además, no puedo negar que el contacto con la ‘infraestructura cultural’ de ciudades como Barcelona o Ámsterdam me permitió acercarme a artistas, obras y festivales de altísima calidad. Profesores como Nora Catelli o Max Hidalgo en la Universidad de Barcelona o Hanneke Stuit en la Universidad de Ámsterdam fueron fundamentales para entender el pensamiento complejo, crítico e incluso el académico, aunque finalmente renegué de este último.

¿A más del ensayo, practicas otros géneros literarios?

Si. He escrito poesía y cuento, además de investigación académica. He fracasado en el dibujo por falta de diligencia, pero me encanta. Descreí de la novela, quizá también por caprichoso. Soy además un fanático de la creación de juegos de mesa.

¿En el mundo del ensayo, quienes han sido la guía o autores que lo hayan orientado en esa línea?

Borges, Montaigne, Octavio Paz, Kafka, Monterroso. Pero además todas esas lecturas que se han ido acumulando con el tiempo y que resuenan como imágenes todo el tiempo. (BSG)-(I).