Sí había alternativas

Roberto Vivar Reinoso

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Apenas veinte días después de asumir la presidencia de la República, Lenín Moreno Garcés afirmó que “no existía ninguna mesa servida”, referente a la economía boyante, desmintiendo las aseveraciones de su antecesor. Esto demuestra que conocía de antemano la crisis. Debía entonces implementar drásticos correctivos, para evitar el agresivo endeudamiento cercano a los 18 mil millones de dólares, con lo cual las acreencias totales bordean el 56% del PIB. Inclusive el viraje hacia la derecha le habría asegurado al Ejecutivo los votos en la Asamblea, unido al fraccionamiento del bloque mayoritario del partido que le llevó a Carondelet.
Ciertamente Moreno trató de buscar austeridad presupuestaria, rebajando la burocracia, las asignaciones fiscales a ministerios y sueldos de los niveles jerárquicos superiores (10%) y medios (5%); sin embargo el decreto 624 excluye a los gobiernos autónomos descentralizados, pese a formar parte del Estado y desperdiciar hasta el 95% de recursos, según la Contraloría.
Fue erróneo también condonar más de cuatro mil millones en recargos, a los deudores morosos al Servicio de Rentas Internas, repitiendo la medida tomada sólo tres años atrás.
El retiro parcial del subsidio a los combustibles rindió 120 millones al fisco, pues las compensaciones para el transporte público absorbieron casi 200 millones. ¡Si entonces lo hubiese eliminado completamente, incluyendo el gas intocado hasta el momento, el régimen hubiese evitado adquirir buena parte de obligaciones crediticias!.
Lo sintomático es que ajuste a los carburantes y los otros definidos por el gobierno la semana pasada, son apoyados por el sector productivo mientras las organizaciones populares, sindicatos, indígenas, choferes los rechazan. Porque resulta evidente que elevarán el costo de la canasta familiar básica. (O)