Primeras reacciones

47

Las primeras reacciones frente a las medidas adoptadas por el gobierno, tienen un tono general de resignación. Los anuncios de movilizaciones y paralizaciones provenientes de algunos sectores y gremios, especialmente de los transportistas, están también dentro de las reacciones esperadas especialmente si se toma en cuenta que algunos de esos sectores tienen dirigentes que fueron partidarios del gobierno anterior cuyos voceros encabezan la reacción frente a las nuevas medidas. También es parte de esas reacciones, una posición generalizada de la ciudadanía de exigir que el gobierno reduzca el gasto corriente y sobre todo baje el tamaño del Estado, disminuyendo una burocracia obesa que se creó en los últimos años.
Parte importante de la reacción ciudadana frente a las medidas adoptadas por el régimen se encuentra en la dirección de exigir que el gobierno obre con más decisión en la tarea de recuperar los ingentes recursos que fueron a parar en manos de la corrupción protagonizada por algunas autoridades y funcionarios del gobierno de Rafael Correa. Lo que hasta ahora se ha recuperado es insignificante frente a los gigantescos recursos que fueron saqueados en la década pasada. Adicionalmente son pocos los responsables de esos latrocinios que están pagando a través de condenas. La mayoría sigue gozando de una impunidad que repugna.
El peso de las nuevas medidas económicas será pagado por todos los ciudadanos pero en mayor medida por los sectores populares y la clase media que son los que más sentirán la inevitable elevación del costo de la vida. Hay un criterio bastante generalizado de que eran necesarias y son menos duras de lo que pudo haber sido la elevación del Impuesto al Valor Agregado así como otras medidas sobre las que se especuló y que a la postre no se concretaron. Finalmente hay también un criterio generalizado de que las medidas son la secuela de una década de corrupción cuyos costos son hoy pagados por el pueblo.