810 niños son educados en casa a través del Ministerio de Educación

El objetivo es atender a los menores que no han ingresado al sistema preescolar.

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Los niños son atendidos en sus hogares. Los padres son parte de la educación preescolar.

Jenny Plaza y Narcisa Tenesaca a las seis en punto de la mañana están en El Valle, listas para treparse en el bus verde que los llevará a las comunidades de Quingeo. Será una hora y media de viaje, y recién a las ocho empezarán a caminar por las zonas silenciosas, en donde se levantan casas humildes.

Ellas trabajaban en el Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia del Ministerio de Educación, un programa con el que se pretende que las profesoras lleguen hasta los lugares que la mayoría de citadinos no conocen para educar a los niños que tienen entre tres y cinco años.

Las profesoras, en un principio, son asignadas a diversas parroquias para que visiten los hogares y consulten si hay niños que no estén asistiendo a los niveles del preescolar: inicial 1 y 2. Luego buscan que los padres y madres de familia les autoricen a que los pequeños reciban clases y se preparen para la escuela.

“Es difícil al principio. Los padres nos tienen que abrir las puertas de sus casas para darles clases a los niños, y eso es difícil porque no saben querer, pero luego ven que es positiva la educación y que hay cambios”, dice Alba Ruiz, una joven docente que está encargada de las comunidades de la parroquia Baños.

¿Por qué las visitas?

Niños dependientes, niños que todavía no se les ha hecho control de esfínteres, niños en estado de insalubridad son algunos de los casos que se encuentran las profesoras. Y todo ello debido a la situación económica, al difícil proceso de separación entre madre e hijo y a la lejanía. Por ejemplo: en Quingeo no hay un centro preescolar, y el transporte es deficiente como para movilizarse hacia la ciudad.

“Nosotras llegamos como sea. Vamos en bus y nos vamos que el señor que vende leche o jalamos dedo como se dice para llegar y visitar los hogares y dar las clases a los niños. El objetivo es que los niños aprendan”, dice Jenny Plaza, quien trabaja en Quingeo con Narcisa Tenesaca, una mujer bilingüe: habla español y quichua.

“Saber quichua me ha permitido hablar, sobre todo, con las abuelitas que cuidan a sus nietos. Les he ayudado a inscribir a los niños porque hay muchos que no lo están porque ellas no saben. Con el programa hemos logrado ayudar a los niños. Se nota el cambio”, dice Narcisa.

El trabajo es complejo por la movilización: a los lugares que llegan, por lo menos están a 30 minutos de la ciudad o de los centros cantonales. Sin embargo, para las 27 profesoras que tiene el Azuay para la atención no es un problema cuando ven en los niños mejoras.

Datos

El 9 de septiembre, a nivel nacional, iniciaron las clases para los niños que están en las zonas rurales. 810 menores de edad fueron identificados en la provincia del Azuay para el año lectivo 2019-2020, y para su atención se contrataron 27 profesoras, quienes visitan a diario las viviendas en donde residen los pequeños para enseñarles por una hora a la semana. (Los viernes se realizan actividades grupales entre los niños de las comunidades)

Según datos del Ministerio de Educación, a nivel nacional se atenderá, invirtiendo casi seis millones de dólares, a 10.556 niños que tienen entre tres y cinco años. (I)