Guardar el agüita

Nicanor Merchán Luco

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Con esta es la tercera vez que escribo sobre el mismo tema por la imperiosa necesidad que tenemos los cuencanos de guardar el agua. La Empresa Generadora del Austro, Elecaustro, manifestó la semana pasada que está listo el proyecto hidroeléctrico que aprovechará las aguas del río Yanuncay, que cuentan con el financiamiento para la construcción. La represa tendrá 42 metros de altura y podrá almacenar veinte y un millones de metros cúbicos de agua, la que permitirá mover 2 centrales para generar luz para Cuenca. Será construida en el tiempo de cuatro años y empezarán los trabajos con la rectificación y readecuación de las vías.

Cuenta con la licencia de aprovechamiento de agua por parte de la Secretaría Nacional del Agua, Senagua, y lo que es más importante tiene los estudios de impacto ambiental definitivo, aprobado por el Ministerio del Ambiente, MAE. Esta hidroeléctrica se emplazará en los límites de las parroquias de Baños y San Joaquín, a 43 kilómetros al occidente de Cuenca, captará el agua de los ríos Quingollacu, Ishcayrumi y Galgal, los que son afluentes del Yanuncay.

La represa abastecerá de manera constante y con el caudal requerido a la planta de potabilización de Sustag, la que abastece a la ciudad de Cuenca; se contará con el caudal ecológico y permitirá controlar las inundaciones. Este excelente proyecto permite guardar el agüita para el uso doméstico de los cuencanos, tomando en cuenta que en diez años más tendremos un millón de habitantes y que la mayoría de las parroquias rurales por la conurbación se convertirán en parroquias urbanas, a las que hay que abastecer de agua potable. En vez de pensar en el oro, en la cuenca alta del Tarqui, hay que pensar en una gran represa con el mismo propósito de guardar el agua en vez de que la desperdiciemos y la mandemos al mar. (O)