¿Se puede detectar un infarto al corazón?

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Las enfermedades isquémicas del corazón son la principal causa de muerte en el país, tanto en hombres como en mujeres. En el 2017, por ejemplo, lideró el número de defunciones con un total de 7.404 casos, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Inec). De ahí que es muy importante promover medidas preventivas para cuidar la salud cardiovascular. Con el fin de contribuir en esta tarea, Laboratorios Bagó en alianza con la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología, brindan información valiosa para detectar un infarto.

Antes de entrar en materia, es importante entender ¿qué es un infarto al corazón?. “Éste se produce debido a la obstrucción de una arteria coronaria (encargada de llevar sangre y oxígeno al corazón), lo cual impide que una parte del órgano reciba sangre y oxigenación; además reduce la capacidad de dilatación y contracción del mismo, provocando la muerte de células cardiacas“, explica el Dr. Gregori Celis, Director Médico de Laboratorios Bagó.

Existen ciertas señales y factores de riesgo que pueden volver a un individuo más vulnerable a este tipo de episodios. ¿Cuáles son las alertas?

1. Opresión del pecho: Esta sensación es bastante fuerte. Es un dolor intenso, continuo y punzante como si se apretara energéticamente la zona. La intensidad puede variar y suele generar desesperación.

2. Sensación de llenura: Al ser un dolor en la zona toráxica puede proyectarse fácilmente a la boca del estómago y provocar una sensación de llenura. Para diferenciarla de una llenura habitual es importante notar que suele estar acompañada de taquicardias, presión baja y sudor.

3. Amortiguación del brazo izquierdo: A veces el dolor puede extenderse desde el corazón hacia el brazo, muñeca y/o dedo medio izquierdo, acompañado de una sensación de adormecimiento.

4. Dolor opresivo en otras partes del cuerpo: El dolor se puede proyectar a distintas partes del cuerpo como la mandíbula o la espalda, causando dolores punzantes y opresivos.

5. Molestias durante la actividad física: Al no tener suficiente sangre y oxigenación, podría generarse una desaceleración en los latidos del corazón, lo que puede desatar un dolor de pecho intenso.

Cabe señalar que estas señales se presentan con un grado de dolor más elevado de cualquier dolencia habitual. Las señales pueden presentarse juntas o separadas, por lo que es importante acudir al médico apenas se presenten, sobretodo si el dolor es progresivo (va aumentando su intensidad) y si su duración es igual o mayor a 10 minutos.

“La señales pueden presentarse juntas o no, dependiendo de cada paciente, es importante notar especialmente la intensidad del dolor que en caso de un infarto del miocardio se vuelve progresivo, es decir, va aumentando su intensidad con el paso del tiempo. Acudir con urgencia a un hospital es necesario, minutos pueden marcar una diferencia entre la vida y la muerte“, comenta el Dr. Hugo Aucancela, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología.

Factores de riesgo:

1. Género: Los factores hormonales predisponen al hombre a ser más vulnerable al infarto del miocardio. Esto se debe a que poseen menor cantidad de estrógenos (hormona que protege al corazón del infarto). Debido a esta razón, las mujeres son menos propensas a esta patología. Sin embargo, luego de la menopausia el grado de protección de estrógenos baja, por lo cual pueden estar más expuestas a un ataque al corazón.

2. Tabaquismo: Consumo excesivo de tabaco en el día a día.

3. Obesidad y/o mala alimentación: Mala ingesta diaria de alimentos, dietas basadas en grasas, excesiva sal o azúcares, comidas chatarras y frituras.

4. Sedentarismo: No realizar ningún tipo de actividad física.

5. Antecedentes hereditarios: Si padres o abuelos han sufrido enfermedades cardiovasculares o infartos al corazón.

6. Hipertensión arterial: Enfermedad que afecta el flujo y presión de la sangre en las arterias.

7. Diabetes: Enfermedad crónica relacionada a excesivos niveles de azúcar en la sangre.

8. Estrés excesivo: Un estilo de vida estresante, sin suficiente descanso, emociones muy fuertes o actividades muy demandantes en el día a día.

Prevención

● Realizar chequeos cardiológicos anuales, en hombres desde los 30 años y en mujeres después de la menopausia.

● Realizar exámenes periódicos de colesterol, triglicéridos y glucosa con el fin de controlar que estén en los niveles adecuados y prevenir o detectar a tiempo cualquier patología que pudiera asociarse con un ataque cardiaco.

● Comer de forma saludable: Evitar la ingesta excesiva de sal, azúcar, grasas saturadas. Aumentar el consumo de frutas y verduras.

● Realizar ejercicio diario.

● Evitar el consumo de tabaco.