¿Cuál es la hora ideal para el consumo de medicamentos?

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El ritmo es una característica importante del organismo humano, cada una de las funciones corporales se desempeña siguiendo un patrón armónico, periódico y repetitivo, esto parece corresponder al desempeño de los fenómenos geofísicos.

El ciclo luz-oscuridad, secundario al movimiento de rotación terrestre determina la sucesión dormir-despertar mediado por la producción de sustancias químicas que inducen el sueño durante la noche y estimulan la vigilia al amanecer.

Asimismo, muchos procesos fisiológicos ocurren de manera rítmica controlados por el llamado reloj biológico, una estructura localizada en el sistema nervioso, cuyo funcionamiento es modulado por determinantes externos como luz solar y temperatura, entre muchos otros. Es de esperar que todo ser viviente nacido en un medio ambiente caracterizado por patrones oscilatorios repetitivos, crezca y se desarrolle mimetizando esquemas de funcionamiento similares.

El avance de la ciencia ha llevado al descubrimiento de los llamados genes reloj, que hoy día se consideran el corazón funcional del control rítmico de las funciones corporales. Estos genes, que también podrían ser llamados relojes circadianos, porque regulan acciones aproximadamente a los mismos tiempos y en ciclos de 24 horas, coordinan comportamientos como comer y dormir, así como la actividad fisiológica en general, como el metabolismo, con los ciclos de 24 horas de luz-oscuridad de La Tierra.

Así como un director de orquesta sincroniza el movimiento de cada uno de sus músicos para producir una melodía rítmica y armónica, el reloj biológico maestro situado en el cerebro, dirige las acciones de estructuras similares periféricas situadas en órganos individuales, de forma que cuando la genética, el medio ambiente o el comportamiento interrumpen la sincronía de estos relojes, se pueden desarrollar trastornos metabólicos y demás enfermedades. Se ha demostrado, por ejemplo, que un reloj circadiano localizado en el páncreas es esencial para regular la secreción de insulina, hormona que equilibra los niveles de azúcar en la sangre, así pues, la destrucción de los genes del reloj pancreático produce obesidad y la diabetes.

De la misma forma cómo funciona el organismo humano en condiciones normales, los síntomas de las enfermedades también se manifiestan siguiendo patrones rítmicos determinados.

Es conocido que enfermedades inflamatorias como la artritis, digestivas como la úlcera péptica, alérgicas como la rinitis y cardiovasculares como la hipertensión arterial se manifiestan siguiendo patrones rítmicos circadianos.
Hay condiciones que se manifiestan principalmente en horas de la mañana como el dolor articular y la rigidez de la artritis reumatoide, la congestión nasal de la rinitis alérgica y las crisis de hipertensión arterial, mientras que otras se presentan principalmente durante horas de la noche como los ataques de asma bronquial, la acidez estomacal de la úlcera gástrica y las crisis epilépticas.

Por su parte, el organismo procesa cada medicamento de manera específica, lo que hace que cada fármaco tenga una forma particular de ser absorbido en el intestino, de distribuirse a través del torrente sanguíneo y finalmente de ser metabolizado y excretado del cuerpo humano, luego de haber actuado sobre la enfermedad para la cual fue indicado y la farmacocinética es la disciplina que estudia todo este proceso, de tal manera que se conoce con cierta exactitud el tiempo que tarda una droga en llegar a la sangre, el momento de su máximo efecto, y los tiempos de excreción del organismo.

Surge así la necesidad de engranar adecuadamente las características farmacocinéticas de los medicamentos al ritmo de los padecimientos clínicos, por lo tanto, ya no es suficiente solo con conocer los síntomas y realizar un correcto diagnóstico, hay que entender cuál es el patrón circadiano de los mismos para adecuar los tiempos de administración de cada fármaco, de tal forma que su efecto se ajuste adecuadamente al mejor tiempo de acción, en una coordinación perfecta tal como la maquinaria del más exacto reloj suizo.

La cronofarmacoterapia estudia relación entre el momento de administración de un medicamento y la respuesta del organismo que sufre una enfermedad que se conoce posee un esquema rítmico determinado, su importancia radica en que el patrón de los relojes biológicos del organismo interactúa con la farmacocinética de los medicamentos administrados influyendo en su eficacia, efectividad y toxicidad.

Aunque los conceptos sobre cronofarmacoterapia no son nuevos, puesto que ya para la década de los años 60 se introdujo la estrategia de administrar el esteroide metilprednisolona en horas de la mañana y a días alternos para optimizar su eficacia y disminuir los efectos adversos, aún resta mucho por investigar y aunque ya se conoce sobre administración temporal de algunos fármacos, indicados para el tratamiento de asma, hipertensión, ciertos trastornos metabólicos, úlcera gástrica y cáncer entre otros, no es una práctica muy difundida entre la comunidad médica y aún pudiera considerarse una novedosa disciplina en el campo médico con grandes potencialidades de investigación que podría optimizar el desempeño de los tratamientos, logrando mejores resultados en términos de eficacia y disminución de efectos tóxicos colaterales.