Un muro puso fin al ‘callejón de la muerte’ en la Feria Libre

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El muro que puso fin al "callejón de la muerte" en la Feria Libre.

Por Eduardo Muyulema

Poco más de un año ha pasado desde que se construyó un muro que separa lo que fue el llamado “callejón de la muerte” en la Feria Libre y la zona en donde hay varios puestos con productos de primera necesidad. Esta acción se llevó a cabo con el fin de dar solución a problemas como la inseguridad o el alcoholismo, pero ¿ha cambiado realmente la situación?

La pared levantada en el mencionado callejón ha cambiado drásticamente su apariencia. Antes apenas se podía caminar por la aglomeración de personas que buscaban vender y comprar productos, hoy en cambio se ha vuelto un lugar solitario en donde la única presencia constante es la de un joven guardia de seguridad que de un lado a otro recorre este callejón para mantener el orden mientras que los vendedores de comida, frutas, accesorios y repuestos han pasado a ocupar pequeños espacios en la parte delantera del mercado y de esta manera continúan con sus ventas.

Pero lo que no ha desaparecido por completo es la presencia de personas con problemas de alcoholismo. A mitad del callejón un fuerte olor se desprende de un grupo de amigos que en un vaso de plástico brindan de una botella a medio llenar con lo que parece ser alcohol artesanal. Minutos después se suma un amigo que en fundas negras trae tarrinas llenas de comida que rápidamente desaparecen. Unos pocos metros más adelante se observa a un señor de aproximadamente 50 años tratando de reponerse del exceso de copas. Al darse cuenta de que necesita descansar se dirige a las casetas instaladas en el lugar para protegerse bajo las carpas del abrasador sol de mediodía.

A pocos metros del muro un desagüe recibe pequeños chorros de agua que con un fuerte olor provienen del otro lado de la pared. A decir de un comerciante de productos plásticos que prefiere no identificarse, esta situación es cosa de todos los días y a veces se vuelve insoportable.

Al otro lado, el panorama no es alentador. Se observa algunos negocios cerrados con carpas, mientras que otros de ventas de verduras, frutas o carnes reportan pocas ventas. La basura y agua empozada al costado de la pared emanan olores aún más fuertes que para las vendedoras es algo molesto porque crea un ambiente de insalubridad y ahuyenta a la gente.

Isabel, una comerciante, comenta que la pared no ayuda en la seguridad, sino más bien al contrario: ha servido para que, en dos ocasiones, amigos de lo ajeno logren ingresar con mayor facilidad al interior del mercado. Pide a las autoridades que se retire esa pared que solo perjudica a las madres de familia.

Otra comerciante que prefiere guardarse en el anonimato señala que por esa zona ya no van a recoger la basura y tampoco pasan policías. Se sienten abandonadas. En cuanto a la venta de sus productos señala que vende muy poco y eso gracias a clientes que la visitan desde hace años. Solicita a las autoridades que visiten a los comerciantes y se den cuenta de las condiciones en las que se encuentran.

Respecto a estas declaraciones el titular de la dirección de Mercados, Marcelo Álvarez, indicó que se trabaja para terminar con la corrupción al interior de los mercados debido a que hay gente que bajo amenazas incita a los comerciantes a protestar y crear caos, pero es innegable que, al desmantelar el callejón de la muerte, delitos como robos, venta de droga y asaltos han disminuido, asegura.

En cuanto a la basura acumulada al pie de la pared, Álvarez señala que para mantener el orden y aseo se debe trabajar en equipo, puesto que no es posible que se recoja la basura y posteriormente comerciantes vuelvan a ensuciar.

“Todos debemos tener conciencia y no tirar los desechos al suelo, ya que solo de esta manera se podrá mantener la salubridad y atraer a los compradores”, sostiene, a la vez que hace un llamado a los comerciantes a trabajar en conjunto con la nueva administración por el bienestar de los mercados y la ciudad.