El destape de la corrupción

Hernán Abad Rodas

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La crisis de la democracia es la que ha permitido la incursión en la política de demagogos cada vez más audaces, y vanidosos, más autoritarios, que aniquilan las libertades, que dejan a sus países en la ruina económica, política y social.
La consecuencia de la situación antes descrita, está a la vista: los pueblos, cuya mayoría de habitantes padecen hambre, desempleo, injusticia social y viven dotados de un analfabetismo político tenaz, se entregan ingenuamente en manos de caudillos charlatanes de diversos colores, megalómanos, expertos en el engaño y la publicidad; que terminan en el autoritarismo y la corrupción.
En el Ecuador se ha destapado la mayor corrupción que se institucionalizara durante los diez años del nefasto correísmo, al punto que la Fiscalía ha formulado cargos con elementos de convicción y pruebas documentales y testimoniales. Ha señalado que el prófugo que se encuentra escondido en Bélgica, esperando aún la bendición del cura Tuárez, lideró una “bien estructurada organización delictiva”, en nombre de la revolución ciudadana. Por ello está procesado, junto a su ex vicepresidente, y más de una veintena de exministros y ex altos funcionarios, unos presos con sentencia y otros fugados.
El discurso de los populistas de luchar contra la pobreza, sólo les ha servido para que estos avivatos, salgan de la pobreza y pasen a mejor vida con discursos demagógicos, con los que obnubilan al electorado.
Los pueblos no reparan en lo que el populismo ha hecho es: destruir las instituciones, haber generado mayor inseguridad, pobreza, una profunda migración, y la condena a un estado de vida de miseria, pero con la esperanza de que los salvadores de la “patria nueva” les socorran con políticas asistencialistas, aunque roben.
En Argentina no sirvió el descubrimiento y destape de tanta corrupción y robo descarado del Kirchnerismo, pues el pueblo ha votado a favor de esta tendencia.
Los problemas culturales, la falta de educación y la pobreza, que nos les conviene superar a los gobernantes populistas, profundizan la crisis, por eso los pueblos no tiene los gobiernos que se merecen, sinos los gobiernos que se parecen.
La impunidad permite que la corrupción continúe y se banalice. Siembra el nefasto germen del cinismo en la ciudadanía.
El pueblo que no ejercita sus derechos es esclavo y su futuro es incierto. (O)