Los cuatro ríos cuencanos

Eduardo Sánchez Sánchez

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Es un privilegio de nuestra Cuenca, el contar con cuatro conductos naturales de perladas aguas, de génesis andina, poesía líquida e inspiración de poetas, adorno sin par, venas de vida, ductos eólicos que purifican el aire, espacios de verdor vestidos de flora y elegantes especímenes de fauna potámica y de rivera en ciudad de montaña.
Un río es un sistema subsidiado cuyo flujo hídrico arrastra importantes cantidades de manera orgánica e inorgánica esenciales para el mantenimiento de su propia biota. La productividad primaria en él se genera principalmente en la superficie de las rocas, el fondo, o en lugares de poca turbulencia, donde es posible la aparición de algas y plantas acuáticas vasculares.
La flora rivereña ha sido tan modificada por la inclusión de especies exóticas y la destrucción de lo nativo, ocasionando trastornos severos sobre fauna dependiente. La calidad disminuida de las aguas con el incremento poblacional, suma a la cuota industrial que degrada sustantivamente este tesoro sin par que tiene la “Cuenca de las Aguas”.
Resulta imperativo e impostergable que pensemos en colectivo con eco responsabilidad estableciendo un programa técnico y ético que obligue a los cuencanos a mirar como “propios” a éstos maravillosos ríos, cuidándolos de la agresión de quienes irrespetan las venas hídricas y por parte de los organismos municipales Comisión de Gestión Ambiental con PARQUES Y ÁREAS VERDES de EMAC, una urgente gestión para sembrar especies nativas y reemplazar las introducidas y ajenas a nuestra andina posición, así como el invalorable aporte de la Universidad de Cuenca a través del PROMAS.
Difícil imaginar a una Cuenca sin ríos, sin éstos caudales identitarios que marcaron a la Guapondelig y luego a la Cuenca mestiza, que requiere del cuidado de sus habitantes. (O)