Del día a día

Juan F. Castanier Muñoz

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Hace días se hizo común un video en el cual se veía que un delincuente en motocicleta asaltaba a una señora y un niño pequeño en una calle de Guayaquil. En el mismo momento llego un policía en una motocicleta e inicio la persecución del pillo, dándole alcance a los pocos metros. Luego el video muestra al policía escribiendo en una libreta, seguramente su parte o informe, y al delincuente se lo ve acostado en la acera y con las manos esposadas en su espalda. De pronto el policía lanza un furibundo puntapié a la cara del asaltante. Se supo después, por las mismas redes sociales, que el policía había sido el esposo de la señora asaltada segundos antes. ¿Quiénes estaban de acuerdo en que el policía intervenga en el hecho?, todos los que vimos el video. ¿Quiénes estaban de acuerdo en que el policía intercepte al asaltante y lo someta físicamente?, todos los que vimos el video. ¿Quiénes estaban de acuerdo en que el policía, patee en el rostro al asaltante, una vez que ya se encontraba sometido y esposado en el piso de la acera?, y ahí surgen las discrepancias.
Una detención a un asaltante, a quien se lo sorprende en un delito flagrante, y por parte de un policía, o sea de un funcionario público, debe contar con protocolos perfectamente establecidos y que deben ser cumplidos. Como debe cumplir protocolos el médico y la enfermera que laboran en un hospital público, o el maestro que imparte clases en una unidad educativa, o el agente fiscal o el juez que forman parte de la administración de justicia. ¡Así de sencillo y claro! ¿En qué parte de los protocolos que reglamentan la detención a un ciudadano consta que el agente ejecutor de la detención, en este caso, el policía, tiene que propinar un puntapié en la cara del detenido, ya en el suelo y esposado, como parte del procedimiento? ¿En qué parte consta que el policía que así actúe no será sancionado por sus autoridades? Con esta clase de distorsiones en la conducta personal y comunitaria, ¿estamos enviando un mensaje racional y civilizado a las nuevas generaciones?, ¿apostamos por las agresiones físicas y el “ojo por ojo” en la construcción de una nueva sociedad? (O)