Retos por la emigración venezolana

Afluencia al país bajó en los últimos días, pero la presencia se mantiene. Conseguir la visa les será difícil; la subsistencia de los que ya llegaron también es compleja... Han llegado en viajes penosos tras cruzar su patria, Colombia y parte de Ecuador. Unos 2.000 venezolanos ingresaban al país diariamente, hasta 6.000 diarios antes del 26 de agosto, cuando el Estado empezó a exigirles visa, desbordada ya su capacidad de acogida. Hoy ingresan unos 40 al día por el puente de Rumichaca, principal punto de cruce legal, pero pasos irregulares no deben descartarse.

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1.- Una joven busca en la venta de donas una forma de ganarse la vida. XCA

Afluencia al país bajó en los últimos días, pero la presencia se mantiene. Conseguir la visa les será difícil; la subsistencia de los que ya llegaron también es compleja…

Han llegado en viajes penosos tras cruzar su patria, Colombia y parte de Ecuador. Unos 2.000 venezolanos ingresaban al país diariamente, hasta 6.000 diarios antes del 26 de agosto, cuando el Estado empezó a exigirles visa, desbordada ya su capacidad de acogida. Hoy ingresan unos 40 al día por el puente de Rumichaca, principal punto de cruce legal, pero pasos irregulares no deben descartarse.

También Perú, presionado por el flujo migratorio, empezó a exigirles “Visado humanitario” desde junio y miles de sin visa se quedaron varados en Ecuador al no poder cruzar a Perú. Ahora, cientos están igual en la frontera colombo-ecuatoriana, al no poder pasar al Ecuador.

El Ministerio de Relaciones Exteriores informa que hay una “Visa Temporal de Excepción para Venezolanos”, la visa no tiene costo pero sí su solicitud: 50 dólares y solo puede tramitarse en los consulados de Ecuador en Caracas, Bogotá o Lima.

El flujo de venezolanos es constante, nadie sabe cuántos de los que pasan se quedan ni cuántos se han establecido, la Cancillería los estimó en 350.000 personas.

Ese flujo se refleja también en Cuenca, aumentado los días previos a la exigencia de visa. La Posada San Francisco les da acogida, alojamiento y alimentos hasta por ocho días, gracias a un convenio con la Casa del Migrante (municipal) y la organización internacional HIAS que los remiten. Llegan todos los días nuevos huéspedes.

Se alojan unos 40 y alimentan a unas 120 personas, a lo que contribuyen algunos donantes nacionales y extranjeros. Luis Montero, administrador de la casa señala que contribuye también el Programa Mundial de Alimentos. Colchones, víveres no perecibles y útiles de aseo es lo más útil que en donaciones se necesita y solicitan.

Algunos de los emigrados han abierto pequeños negocios (por ejemplo gastronómicos), otros llegan en condición precaria y conseguir trabajo no es fácil, la mayoría labora en venta informal; otros, en familia, con sus niños, se distribuyen por esquinas del Centro Histórico para solicitar dinero.

En este punto urge concienciar a los padres de estos niños a no enviarlos a pedir dinero, así como a los ciudadanos a no darlo en estas condiciones.

Utilizar a los niños para esto puede convertirse incluso en maltrato o en casos mayores en delito, advierte Édgar Orellana, de la Casa del Migrante. Se requiere protocolos con la Policía de Menores (Dinapén) para investigar, sin criminalizar, pero sí para evitar que “por la cultura de la facilidad, el servicio se convierta en oficio”, manifiesta.

Orellana no cree que la exigencia de visa sea un remedio, se anunció un censo pero los operativos y presencia policial están generando temor. Los últimos días quizás llegan menos por el pedido de visas, pero su presencia se mantiene, señala.(AVB)-(I)

En la posada San Francisco, voluntarios apoyan en el servicio a las personas acogidas. XCA

Educación, otra arista.- Hay numerosos chicos de Venezuela que se han integrado a escuelas y colegios ecuatorianos desde el nivel incial al bachillerato. Este año ha habido un incremento, aunque no hay estadística, señala la directora de una escuela.  Algunos chicos traen el inconveniente de no haber estado en clases por largo tiempo pero se integración sin problemas, dijo. Los distritos de Educación les asignan un plantel. Hay inconveniente cuando estos niños llegan sin documentos. En ese caso se los toma un examen, en otros casos hay que ubicarlos en un grado de acuerdo a su edad. (I)

Con lo que ganan: subsisten y ayuda.- Antes de la crisis, en Venezuela se trabaja sin presión y se ganaba bien cuenta José, 19 años, universitario. Emigró porque la condición económica, (trabajaba en un mercado y estudiaba) se hizo insostenible, el país se complicó y dejó los estudios. No ganaba ni para las copias.

Agradece al Ecuador por la acogida y porque ha encontrado dónde trabajar, mas el país no es lo que se dice en Venezuela: una tierra donde se gana mucho dinero, pero arriendos, servicios, comida, consumen lo que ganan, hay poco para enviar y aquí se trabaja más de 8 horas.

Mariana, llegada recientemente, cuenta los costos de la regularización: tramitar la visa aquí le costó 200 dólares.

La joven cuenta que logró enviar 50 dólares a su madre, sirvió para gastos básicos de una semana. La señora es profesora, su sueldo mensual alcanza apenas “para un paquete de huevos”. (AVB)-(I)

Pasaporte: salvavidas casi imposible

Las visas o permisos de entrada a un país las conceden los consulados e implican hacer sellar el pasaporte, pero el pasaporte de su propio país es un documento que muy pocos venezolanos tienen.

No se trata, pues, sólo de lograr la visa, ya que para los venezolanos, en su patria, peor para una familia de ingresos bajos, conseguir un pasaporte es casi imposible.

Primero, por el valor. El Servicio de Identificación y Migración de Venezuela fijó el costo del pasaporte en 2 “petros”, una criptomoneda creada por el gobierno, cuyo valor está en constante ascenso.

El mes pasado un “petro” “se cotizó en 863.074 bolívares, es decir 21,5 salarios mínimos”, dice la página web www.morocotacoin.com. Si bien en los últimos días el gobierno fijó el salario mínimo en el equivalente a medio petro, con lo que un pasaporte costaría el salario de cuatro meses, se teme que el salario se deprecie cada día mientras el “petro” suba.

El segundo obstáculo es el tiempo: la espera puede ser de meses o hasta años, miles pugnan por un pasaporte, dentro y fuera de Venezuela, según medios digitales consultados.

Ramón Navarro, periodista venezolano, califica al pasaporte como “un salvoconducto”, un “salvavidas”. El pretexto para el faltante es que no hay material para imprimirlos pero teme que realmente haya “un manejo artero de parte del gobierno, que decide a quién se lo da y a quién no”.

Hasta antes de la exigencia del visado, los venezolanos ingresaban al país con su pasaporte y la mayoría con la Tarjeta Andina de Migración, que se obtenía en las pasos fronterizos solo con presentar la cédula de identidad. (AVB)-(I)