La cadete Carolina sigue sus metas marcada por un “milagro”

Carolina Sanango es de Cuenca y cumple su formación policial en Colombia; relata el "milagro en su vida".

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Carolina Sanango es originaria de Cuenca y con una beca actualmente cursa la formación policial en Colombia.

La cuencana Carolina Lizbeth Sanango Molina, de 21 años, cada día forja su formación profesional como cadete en la Escuela de Policía General Francisco de Paula Santander en Bogotá, Colombia.

Para el 20 de mayo del año próximo espera cumplir su meta de graduarse como Subteniente de Policía para su retorno a Ecuador.

Carolina Lizbeth a los 18 años de edad se propuso como ideal el ser parte de la Policía Nacional del Ecuador y tuvo la oportunidad de ingresar a la Escuela Superior de Policía General Alberto Enríquez Gallo, de Quito.

El 4 de julio de 2016 comenzó su instrucción académica. Luego de su primer año de estudios era una de los 10 mejores estudiantes de su promoción y recibió una beca al curso de Oficiales de Policía en Colombia. Recuerda que una de las opciones anteriores era ingresar a una universidad y estudiar medicina. “Pero las cosas de Dios me llevaron hasta donde estoy”, relata.

La prueba más difícil de su vida la afrontó el 17 de enero de este año cuando se produjo un atentado terrorista y explotó un carro bomba en la escuela de formación policial en Colombia. Ese día entre las numerosas víctimas falleció su compañera ecuatoriana Erika Chico, quien también era cadete en formación académica. “Es muy fuerte recordar y hablar de eso, porque a más de ser mi compañera era mi amiga”, reflexiona.

Esa ocasión había una ceremonia policial prevista para las 09:30, pero debido a cambios de horarios todos tuvieron que apresurarse para cambiarse de uniforme. Mientras Carolina Lizbeth retornaba a las filas de cadetes recordó que no llevaba dinero y volvió a su cuarto de alojamiento, situación que le salvó la vida.

Considero que eso fue un milagro comenta, porque en ese instante fue provocada la detonación. La joven solo escuchó el estruendo y padeció el efecto de la onda expansiva. Al principio creyó que la situación no era tan grave, pero luego comenzó la evacuación de cadetes y verificaron el personal que faltaba y constatar los destrozos.

Poco después ella comenzó a sangrar por el oído. Pero en ese momento ella sintió que sus lesiones no eran de importancia, la prioridad era buscar a sus compañeros; detalla que en el sitio permanecían estudiantes ecuatorianos, peruanos, panameños y de otras nacionalidades. “Entre las pérdidas humanas nos faltaba una ecuatoriana”, finalizó. Ahora hay secuelas sentimentales por las víctimas.

En cuanto a la parte física, la explosión le provocó a Carolina Lizbeth una fisura en un tímpano; por dos meses no podía escuchar, pero con medicina y tratamiento ha recuperado casi la totalidad del sentido del oído.

Luego de la explosión todos los nueve ecuatorianos que sobrevivieron viajaron a Ecuador por unos días. Carolina Lizbeth estuvo 25 días con apoyo de psicólogos de la Policía Nacional, para superar el aspecto emocional.

El resto de compañeros también fueron a sus ciudades de origen para pasar con la familia. Después, todos volvieron a sus actividades en Colombia y se desempeñan en grupos de estudios con la misma meta. Todo hace referencia a la popular frase: Puede que no haya llegado todavía, pero cada día estoy un paso más cerca”.

Salir ilesa de una explosión es un milagro porque no hay otra explicación. “Esas son las cosas de Dios”, volvió a exclamar Carolina. Superar lo ocurrido es parte del diario vivir.

La cadete sobreviviente recalca que el apoyo fundamental lo ha recibido de su familia, en especial de su padre Walter Sanango quien también es policía en Ecuador y a su madre Carmen Molina.

Instrucción

Cadetes que cursan estudios en Colombia y son procedentes de Panamá, Colombia y Ecuador.

La formación es ardua para un cadete. Sus horarios y actividades a cumplir a diario están distribuidas de tal forma que se conjuga la preparación física, teórica y práctica.

Carolina relata que por lo general se levanta a las 04:15 para estar lista para formar a las 04:45 con el fin de realizar actividad física hasta las 06:00, luego cumple delegaciones de responsabilidad, actividades de aseo y desayuno. A las 07:00 los estudiantes ingresan a clases o actividades académicas hasta las 15:30.

Luego hay un receso de 30 minutos para estar listos nuevamente para cumplir actividad física, de entrenamiento o lúdica.

Ya al caer la tarde e iniciar la noche asisten a la cena. De esta manera están listos para una nueva jornada de 19:30 a 21:00 con actividades en las aulas -trabajos y estudios-. Finalmente asisten a la formación de cadetes para pasar a descansar.

La familia

Carolina Lizbeth intenta mantener una comunicación frecuente con sus padres. Considera que tras el atentado terrorista la necesidad de saber que todos están bien se fortaleció.

La cadete ecuatoriana se considera una persona muy humilde, reservada y su carácter ha sido labrado poco a poco hasta ser fuerte. Ahora está concentrada en cumplir sus anhelos profesionales.

“Yo amo lo que hago”, refiere y se emociona al compartir como mensaje que ha aprendido que cada día hay que dar gracias de que estamos completos y vivos; hay que aprovechar las oportunidades. No se necesita mucho para ser feliz, señala.

En su corazón guarda a su abuelito quien falleció el 25 de diciembre de 2017, considera que él es su ángel guardián.

El atentado

La guerrilla ELN (Ejército de Liberación Nacional) admitió su responsabilidad en el ataque a la escuela policial en Colombia que dejó una veintena de muertos, entre ellos la cadete ecuatoriana Sofía Chico, publicaron medios de prensa.

El 17 de enero de 2019, a las 09:32 un vehículo Nissan Patrol entró a la escuela policial evadiendo los controles de seguridad. Según la Fiscalía, el conductor era José Aldemar Rojas Rodríguez, quien murió como consecuencia de la explosión.

El vehículo llevaba 80 kilos de explosivos elaborados con pentolita, informaron las autoridades.

Sobre el vehículo, la Fiscalía presentó un video mostrando el recorrido que hizo hacia la escuela, esto en base a videos de cámaras instaladas en la ciudad.

Los registros indican que la última revisión mecánica del vehículo fue en julio de 2018 en la ciudad de Arauca, fronteriza con el estado Apure, en el sur de Venezuela; es la información que recopilaron los medios de comunicación.(I)