Leticia

Ana Abad R.

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Impropio y fuera de tono, impreciso y superficial, desacertado e inconexo y, sobre todo, vacío fue el discurso pronunciado por Lenin Moreno durante la Cumbre Amazónica. Luego de hacer una remembranza de su “infancia amazónica” dejó ver, desde su más profundo inconsciente, su añoranza por las “fiestas correístas” y como si hubiera vivido una regresión espontánea y estuviera en una sabatina cualquiera llegó incluso ¡a cantar! ¡en catalán! y, por si fuera poco, acompañado de un “chistesito” del cual nadie se rió, no sólo por malo sino porque ninguno de los mandatarios y diplomáticos presentes, en la ciudad colombiana de Leticia, prestaron atención a las palabras del Presidente ecuatoriano. La desconexión presidencial con el objetivo de la cumbre es señal del alejamiento del Gobierno de los mandatos constitucionales y parte del doble discurso con el cual pretende maquillar su política extractiva, pues ¿cómo explicar la concesión del bloque 28 que abre la puerta a la explotación petrolera en la Amazonía sur? ¿Cómo entender “dónde hay minerales habrá minería”? ¿Zamora Chinchipe en manos de mineras chinas? ¿Por qué el Alcalde de Cuenca no convoca al Cabildo para tratar el cuidado del agua? ¿Cómo asumirá “la responsabilidad de lo que está pasando” Lenín Moreno? (O)