Cinco relatos conforman “Lecciones de Abismo” de Cristóbal Zapata

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Cristóbal Zapara durante la entrevista donde sumerge a su propuesta a presentarse en Cuenca. PSR

La ciudad de Convención se parece mucho Cuenca. El paisaje, la gente, las historias, las cosas que suceden, las transformaciones que el tiempo provoca y lo muestra, todo eso incita decir “me late que es Cuenca”. Pero no, se llama Convención; y sí, detrás de esa gran villa está Cuenca.

El estatuto artístico y literario otorgado a esta urbe a través de su rebautizo como “Convención” es una obra de Cristóbal Zapata, escritor que en su último libro de cuentos “Lecciones de Abismo”, le da a la capital azuaya esa presencia que en los últimos tiempos ha sido fragmentaria y esporádica en las propuestas literarias.

Cinco cuentos conforman “Lecciones de Abismo” que se presenta hoy a las 19:00, en Saladentro (Paseo Tres Noviembre y Bajada de Todos Santos). “La prenda”, “Lecciones de abismo”, “El Hada del Azúcar”, “La invención de Maud Talbot” y “El retorno”. Relatos que surgen desde dos decisiones: contar historias de personajes que vienen en distintos momentos del siglo XX a la ciudad, tres de ellos extranjeros; y, Cuenca como escenario de sus historias.

En su comentario Fernando Balseca dice sobre el libro: “hallamos venturas y reflexiones, pero, sobre todo acontece el lenguaje… Los lectores de este estupendo libro de cuentos se verán atrapados por frases envolventes y situaciones decisivas…”

El título, las historias.

Lo de lecciones y de abismo para el título resultó de consultas, de sugerencias. El mismo Fernando, César Molina, sentaron sus consejos para que se bautice con “Lecciones de Abismo”, frase tomada de “Viaje al centro de la tierra” de Julio Verne, un título que es un guiño que hace Cristóbal al escritor con el cual se inauguró como lector en su vida escolar.

La llave para ingresar a Convención es “La prenda” una historia del último carnaval del siglo XX (1999) y se cierra con “El retorno”, el ejercicio de auto-ficción, autobiográfico, donde el mismo Cristóbal relata ese abandonar y retornar a la ciudad donde nació.

Convención” es una denominación irónica para Cuenca. “Creo que todavía sigue siendo una ciudad convencional en muchos sentidos, con un ritmo, tonalidad y aspectos provincianos”, dice el autor, para quien, usar ciertos territorios, darles otro nombre o aludirlos genéricamente es una cosa que viene de Cervantes con Don Quijote y “en algún lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”; de Juan Rulfo con “Comala” por citar algunos.

Sí, Cristóbal echa nombre del topónimo “Convención” para referirse a esta localidad austral con una cierta postura irónica, crítica, mostrando una ciudad reinventada.

La ficción, la historia, la realidad

Entre la ficción, la historia, la realidad, la trama secreta del libro es que los personajes están en un permanente ejercicio de invención, están imaginando un mundo paralelo, concibiendo una realidad aparte, todo el tiempo están fabulando como una manera de escapar de la precariedad de la vida cotidiana.

Todos los personajes de cada uno de los cuentos son ficticios. Cristóbal los encontró en el camino, a excepción de Lucía del Pilar, de “El Hada de Azúcar” inspirado en la bailarina Osmara De León +. .

En el primer cuento, “La prenda”, Cristóbal deja sentir su atracción por las fiestas religiosas, el carnaval entre ellas, y el comunicar elementos que son parte de nuestra identidad cotidiana. Un relato en el cual se nota el apasionamiento o la inscripción del escritor por estilos escultóricos o grandes estilos, con prosas cadenciosas, barrocas.(BSG)-(I)

CÁPSULA

Todo está de algún modo atravesado por la ficción, interiorizado pasado por la subjetividad del narrador”, eso es importante dejar presente.