Ruptura constitucional y crisis

Hugo Darquea López

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Elegido Correa bajo el alero chavista, desata la crisis institucional el mismo momento que asume la presidencia sin jurar la Constitución vigente, promulgada en 1998 y que debía ser horada cumpliendo sus preceptos democráticos. Ya se preparaba el terreno para el control absoluto del poder. Recordemos el episodio del congreso de los manteles, la convocatoria a Consulta Popular y la Asamblea Constituyente con su producto la Constitución de Montecristi, un instrumento al servicio del dictador. Tal ruptura constitucional es la fuente directa de la crisis institucional que soporta nuestra sociedad.
El populismo no solamente se aplicó a las prácticas electorales, sino que se desarrolló el populismo contractual con liberaciones preconcebidas para todos los procesos subsecuentes, la práctica de las declaraciones de emergencia en la construcción de infraestructura, en los sistemas viales o en general en obras públicas, electrificación y refinería petrolera, salud, educación y administración pública, con múltiples contratos sin licitación ni concurso previo, es así que el coste de la corrupción se debe cuantificar mediante una rigurosa auditoría que ponga en claro el daño causado. A ello sumemos el populismo penal, con tablas acomodadas para el comercio de drogas o las absurdas políticas de beneficencia social, lo más grave haciendo del IESS la caja chica del despilfarro dictatorial.
Por la misma vía se persiguió a la oposición, con juicios amañados y la sanción a los líderes de la ciudadanía y a los periodistas que denunciaban las tropelías del tirano, con las cinco funciones del Estado a su servicio…Todo tiene su tiempo, los actuales Contralor y Fiscal del Estado, han emprendido la necesaria investigación de los delitos cometidos en la década pasada. El cambio depende de nosotros y de la acción efectiva para recuperar en su integridad el Estado de Derecho. (O)