Lenguaje de señas, un reto inclusivo

En la parte educativa hay dificultades por la falta de suficientes docentes capacitados. Llegar a un hospital, más aún en condiciones de emergencia, es la mayor dificultad que pasa una persona con discapacidad auditiva. También ir a un banco o centro comercial, les es difícil. El aprendizaje público de la Lengua de Señas Ecuatoriana sería importante como un avance social.

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En el CEIAP de la UDA, María Esther Pérez comparte con el niño Tadeo Salazar, cómo aprenden las personas oyentes el lenguaje de señas. XCA

En la parte educativa hay dificultades por la falta de suficientes docentes capacitados.

Llegar a un hospital, más aún en condiciones de emergencia, es la mayor dificultad que pasa una persona con discapacidad auditiva. También ir a un banco o centro comercial, les es difícil. El aprendizaje público de la Lengua de Señas Ecuatoriana sería importante como un avance social.

Lo asegura María Esther Pérez, docente de la Universidad del Azuay (UDA) y subdirectora del Centro de Estimulación Integral y Apoyo Sicoterapéutico (CEIAP), de la UDA.

Así mismo, deberían haber en el Servicio 911 personas capacitadas para atender videollamadas, al menos uno por turno en lugares que reciben emergencias, enfatiza la catedrática.

El lenguaje de señas no es difícil y es un medio de relación: consiste en movimientos manuales y gestos del rostro (faciales). “Bonito”, “Hermoso”, “Espectacular”, son conceptos parecidos pero varían con la expresividad.

Hay movimientos para expresar letras pero también para palabras o conceptos. Aparte, es importante conocer la “Gramática de la cultura sorda”, pues tiene la suya propia y para expresarse no se sigue el mismo orden que una oración gramatical común.

Ellos, las personas con discapacidad auditiva son nuestros maestros y de ellos se aprenden mucho; es como aprender de un idioma extranjero de un nativo. Se aplica mucho los sinónimos”, comenta.

El derecho al respeto y a la inclusión para estas personas es su lucha constante y han ganado espacios. Pero aún falta. Hubo avances desde cuando Lenín Moreno fue vicepresidente de Ecuador y encabezó el apoyo a las personas con discapacidad.

Para su relación con la sociedad se cuenta con la “Lengua de Señas Ecuatoriana”, propia del país, que sirve para comunicarse e integrar a estas personas.

En la parte educativa todavía hay dificultades por la falta de suficientes docentes capacitados, de manera continua, para relacionarse con estudiantes de la comunidad sorda e incentivarles en la mejor manera de aprender.

Pero también tienen dificultades para aprender a leer y escribir pues requieren métodos especializados. Para ello los docentes de educación especial deben conocer esta metodología de lecto-escritura, además de saber la lengua de señas. Alguna vez se intentó divulgar este idioma y debería retomarse, piensa la docente.

Ante la dificultad de la relación de las personas oyentes con la comunidad sorda, nos tocaría aprender a nosotros, con predisposición de capacitarnos porque la lengua de señas es un idioma que requiere aprendizaje, práctica, conocer sobre la cultura, hábitos y su manera de vivir.

En este sentido se promueve el aprendizaje de la Lengua de Señas Ecuatoriana en cursos de 40 horas, a cargo de Fundación FALSEC. Los cursos inician el 12 de octubre, los sábados de mañana. Paúl Chumo, coordinador, resalta su importancia de conocerlo para todos. El contacto es: aprendizaje.lsec@outlook.es o al celular 0983113847. (AVB)-(I)

Avances y unidad.- Las personas de la comunidad sorda son muy unidos entre ellos, sobrellevando las dificultades que pueden empezar en familias sin comunicación intensiva. Por eso prefieren estar en contacto con ellos, en comunidad, con quienes comparten su mundo, “el mundo del silencio”.

A nivel laboral, la Constitución y leyes de inclusión en el trabajo, han sido un avance; algunos accedieron al mundo laboral pero falta cumplir un punto de la ley: las empresas deberían contratar un intérprete de lenguas de señas para las jornadas de capacitación.

Otro avance fue que la Ley de Comunicación consideró necesario incluir intérpretes de lengua de señas en los noticieros de televisión, pero falta la inclusión de subtítulos en las películas. (I)

Un concepto de inclusión 


Paúl Chumo, coordinador de los cursos que promueve Fundación FALSEC, con Sandra Chillaguango. AZD

La comunidad sorda es un nuevo concepto para incluir a las personas con discapacidad auditiva y superar términos despectivos como “sordomundo”.

La persona muda no puede emitir sonidos vocálicos; las personas con discapacidad auditiva, no emiten sonidos porque no pueden escuchar, explica la docente María Esther Pérez.

Con la tecnología, hay métodos de recuperación como el implante coclear, muy costoso. Además de cirugía y estimulación neuronal se requiere terapia de oralización para enseñar al niño a escuchar para hablar.

El concepto de “comunidad sorda” obligaría a replantear términos legales. Los artículos 490 y siguientes del Código Civil tratan la “Curaduría del Sordomudo”, consideran a la persona con esta discapacidad, incapaz de representarse legalmente. Aún si es mayor de edad, requiere representante si no puede darse a entender por escrito. Si sabe leer y escribir y puede manejar sus bienes, debe solicitar a un juez autorización para hacerlo por su cuenta. (I)