Patrimonio destruído

Eliécer Cárdenas E.

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Hace unos días, un valioso inmueble catalogado como bien patrimonial por el INPC, en pleno Centro Histórico de Cuenca, fue destruido por su nuevo propietario, para posiblemente convertir el predio en un espacio de parqueamiento.
Las protestas no se hicieron esperar tanto a nivel de los medios, prensa radio y televisión como las llamadas redes sociales. Las autoridades municipales explicaron que se había violentado sellos de clausura por parte del dueño del desaparecido inmueble, y surgieron las consabidas justificaciones que culpan solamente al mal propietario, cuando los bienes inmuebles patrimoniales son diariamente objeto de toda clase de amenazas, o simplemente la destrucción por la incuria.
Por ejemplo, si se recorre el Centro Histórico se observa numerosas viviendas catalogadas como patrimoniales, de las cuales en unos casos solo se les ha dejado la fachada, apuntalándola con endebles vigas, para que el tiempo “haga lo suyo”, es decir que las lluvias vayan destruyendo aquellas fachadas que hipócritamente, y con el pleno conocimiento de las autoridades municipales, permanecen en pie hasta que se caigan, poniendo en peligro a cada momento la vida y seguridad de los transeúntes.
Toda la ciudadanía ha deplorado el reciente derrocamiento de la casa en la calle Hermano Miguel, pero en realidad poco se dice y menos se hace para proteger consecuentemente el Patrimonio edificado de Cuenca. Es utópico por decirlo menos, que algunos munícipes hablen de exigir “la reconstrucción integral del inmueble destruido”, algo sencillamente demagógico porque su hipotética reconstrucción no la asumiría nadie, y menos el dueño de la propiedad desaparecida.
Esta situación que afecta gravemente el Patrimonio, merece que la ciudadanía exija menos palabras en alabanza a nuestro Patrimonio edificado y más acciones, sobre todo para prevenir que nuevos hechos vandálicos originados en el ansia desmedida del lucro, destruyan más edificaciones dignas de preservarse, algo que realmente es vergonzoso en una ciudad que hace dos décadas fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Ojalá los inmuebles que están a punto de caerse intencionadamente merezcan oportunas acciones de salvamento. (O)