Una exposición para conocer el arte legado por Larrazábal

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Marcia León y Tamara Landívar en la divulgación de la exposición que enseña una parte de la colección que dispone el museo. PSR

En el Museo Pumapungo, septiembre es un mes dedicado al legado del vitralista Guillermo Larrazábal. La curadora Marcia León y la directora Tamara Landívar se organizaron de tal forma que, la muestra recién abierta posibilita al visitante ver, por una parte, propuestas de pinturas en acuarelas y óleos, al igual que grandes bocetos hechos carboncillo; y por otra, explorar ese inmenso e intenso universo creativo del artista español que llegó a Cuenca y aquí se quedó para siempre.

Lo que se exhibe, es una parte contundente de la obra que legó el artista. En 1988, a los cinco años del fallecimiento de Guillermo, su esposa Eudoxia Estrella donó muchas trabajos de arte que estaban relacionados con Cuenca y solicitó que una de las salas del Museo lleve el nombre de Larrazábal. Así se hizo y es en esa sala y dos más, donde ahora se exhiben obras de diverso formato y diversas técnicas.

El acercamiento a las colecciones

La exposición es un número más del proyecto que el Museo Pumapungo tiene para dar a conocer al público sus colecciones y la importancia de involucrar en este proceso de divulgación de su reserva la participación de las colecciones privadas. Tamara Landívar, la directora, resaltó el préstamo de una de las obras de la colección privada de Eudoxia Estrella.

La curaduría se basó en dos acciones: las lecturas a libros y artículos académico- científicos que sobre Guillermo se han escrito, y la observación y estudio a la reserva que disponen. “Hemos querido tomar una muestra de las técnicas y de incursionar no solo en lo religioso sino de otras áreas”, justifica Marcia, para quien es importante apuntar a otras temáticas que las abordó, como la historia de la humanidad, el hombre y temáticas diversas.

Obras plasmadas en acuarela, óleo sobre cartón y carbón cisco sobre papel se exponen, tres técnicas aplicadas por Larrazábal y que son las que dispone el Museo. A decir de León, hay otras técnicas que el vitralista dominaba, y el pastel sobre madera, por ejemplo.

La sala que lleva el nombre de Guillermo coge los bocetos pintados con acuarela sobre cartón, son imágenes religiosas que los trabajó para templos de Cuenca, Guayaquil, Ambato, Loja, . Estos bocetos son mágicos, Guillermo plasmaba –por decir así- vitrales, pero los interpretaba con la luz.

Antes de hacer una monumental obra como esa, el hombre observaba, estudiaba el lugar, el templo; luego relacionaba el sitio y su ubicación con relación a la luz del sol, eso le permitía conocer el juego de colores que se da en el vitral acorde a la intensidad de la luz tanto del día y de la noche. Así fue como estudió tonalidades y resaltó las imágenes moldeadas en el vitral.

Otros espacios expositivos para el legado

El segundo espacio expositivo muestra otras técnicas y temáticas, retratos, autorretrato, naturalezas muertas y paisajes de Cuenca, de la época de los años 50, 60, 70, pintados en óleo sobre cartón. Un colosal retrato de su esposa Eudoxia marca el ritmo de esta sala, obra lograda con pastel sobre madera, que forma parte de la colección privada de Estrella.

La técnica del carbón cisco sobre papel está en la tercera sala. Entrar es encontrar la historia de Guillermo junto a colosas imágenes, sobrepasan los dos metros, son trazos que dieron forma a expresiones divinas a: San José, la Virgen. “Yo soy la luz. Lo dijo pensando y lo hizo dibujando”. Aquí son obras de otra técnica y toda la muestra estará por septiembre. (BSG)-(I).