Y los responsables ?

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Entre las diarias revelaciones que el país conoce, consta aquella de que el gobierno anterior habría gastado algo más de siete millones de dólares en desprestigiar a un político de oposición, que finalmente fue apresado y sentenciado por un delito que luego se comprobó que no había cometido. La temida Senain- Secretaria Nacional de Intelingencia- dedicó parte importante de su actividad a perseguir a aquellos ciudadanos que eran considerados opositores del régimen o simplemente habían caído en desgracia. Para ello no repararon en ingentes gastos que no solamente estuvieron dedicados a investigar a esos opositores sino lo que es más sórdido, a crear ante la ciudadanía una mala imagen de esos políticos con el fin de justificar luego su detención y procesamiento.

En la historia política de las dictaduras tanto de izquierda como de derecha, las policías secretas tienen un lugar tristemente célebre por el cúmulo de atrocidades que cometieron. La temida Gestapo en el nazismo o la KGB en la Rusia soviética fueron tenebrosas dependencias estatales responsables de la persecución y muerte de miles de seres humanos acusados del delito de pensar diferente al dictador. Sus métodos incluían torturas para obligar a declarar lo que el régimen quería que declaren las víctimas. El chantaje y métodos reñidos con la dignidad humana fueron parte del sistema.

Pero, además de esos métodos de amedrentamiento usaron también el forjamiento de pruebas contra la oposición o la creación de una mala imagen ante la opinión pública, del o de los perseguidos con el fin de justificar luego su detención y castigo. Un remedo de esos métodos indignos es lo que en parte se dio en nuestro país para amedrentar a la oposición y tratar de silenciarla. Hoy que salen a la luz esos hechos, es necesario que las investigaciones continúen para conocer quiénes fueron los responsables políticos de esos hechos, más allá de quienes ejecutaron las órdenes.