El mayor ecosidio

Nicanor Merchán Luco

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El incendio de la amazonia brasileña no tiene precedentes en el mundo, los bosques tardarán quizás siglos en recuperarse, es sin duda alguna una catástrofe con impacto planetario. Incendio provocado por la ambición de un modelo económico “salvaje”. La solución asomaba fácil, quemar los bosques para luego dedicarlos a la agricultura industrial y a la producción de etanol. Los estados más afectados por este acontecimiento son el Matogroso, Paraná, Amazonas, Tocantins y Rondonia. Existe un registro de focos de fuego que está tomando una extensa área de la Amazonía y también el bioma cerrado y pantanal.

Las nubes de contaminación provocadas por este dantesco incendio cubrieron el cielo de algunas ciudades como Sao Paulo, el que se convirtió en la alerta para tomar la atención mundial. Los vientos llevaron a las nubes sobre otros lugares para anunciar el desastre que se está causando. Los 10 mil focos de incendio podrían afectar a 7.500 millones de hectáreas por lo que el fuego está fuera de control y lo único que podría apagarlo es una constante lluvia. La emisión de CO2 aumentó exponencialmente, por lo que la contaminación del aire es evidente, vista desde el espacio.

La fauna y la flora se han extinguido, algunas especies con baja movilidad como insectos e invertebrados, como tortugas, lagartos, anfibios, no han tenido escapatoria. La organización WWF dijo “que esta no es solo una tragedia para los países amazónicos sino para el mundo entero”. Ahora no se puede sacrificar los recursos de miles de años por el lucro de pocas personas y de pocas décadas. Afortunadamente el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza en diciembre de este año juzgará la catástrofe en la amazonia para encontrar a los responsables y ponerlos en la cárcel. Esperemos que esta vez si se defienda a los derechos de la madre tierra. (O)