Adiós impuesto verde!!

Gerardo Maldonado Zeas

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Se fue uno de los impuestos más nefastos de la historia. Ni contribuyó al cuidado ambiental, ni motivó a la ciudadanía a que renueve sus vehículos. Recaudó alrededor de 1.000 millones de dólares desde su vigencia en 2011. El esfuerzo para terminar con esta aberración tributaria, nació de los colectivos ciudadanos, y luego recibió el apoyo generalizado de la población.

Como nunca antes, se unieron todos los sectores, incluida la Comisión de Régimen Económico y Tributario de la Asamblea, el SRI, el Ministerio de Finanzas y la voluntad del Gobierno en su conjunto, más meritorio aun en este tiempo en el cual los recursos son escasos. Todos, excepto quienes representaron a esa fase de la historia que debemos olvidar, por haber gobernado el país con una inusitada ansia por la recaudación, sin miramientos, ni racionalidad en su aplicación.

En Cuenca, quien presidió y dirigió la tarea para alcanzar este objetivo fue nuestro querido amigo y compañero de todos los tiempos, Pablo Jerves Cueva. Un hombre decidido, con una tenacidad y perseverancia digna de aplauso. Con otros valientes no escatimaron tiempo, ni recursos, por cierto muy escasos, para llegar a Quito tantas veces como fueron necesarios sus acercamientos hacia los diferentes estamentos, hasta conseguir el objetivo.

Varios logros se alcanzaron, talvez no como se esperó en un principio. Pero se eliminaron las multas, intereses y recargos causados por deudas acumuladas por morosidad; se ha determinado un plazo de pago de 3 años para valores pendientes de pago de hasta 4 años atrás; y, para lo que resta del 2019 habrá una reducción del 50% del valor a pagar. Quienes chatarricen un vehículo, tendrán la oportunidad de importar un eléctrico con “0” arancel.

La lógica imperó. Nunca más ni el Presidente, ni la Asamblea Nacional deberían proponer, ni aprobar impuestos irracionales creados al calor de la ínfima discusión y la acción de los “levanta manos”, como este “impuesto verde”. Todo tiene su final, y nada dura eternamente, peor una barbaridad como esta. (O)