40 es más que 100

José Chalco Salgado josechalcosalgado@gmail.com

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Los 40 años de retorno a la democracia, implica y contiene mucho más que los 100 días de evaluación a la gestión de las autoridades seccionales posesionadas el 14 de mayo de este año.

Sí. En el mismo mes, pero en diferentes años, se festejan ambos episodios. El primero, los cuarenta años de retorno a la democracia, un acontecimiento hito, puntal hacia garantizar libertades y derechos de los ecuatorianos, ambiente de paz y la existencia -precisamente- de gobiernos seccionales provenientes de la voluntad de la población. El segundo, los cien días de gestión de autoridades seccionales, un incómodo espacio de cálculo político.

Y es que lo mediático parece haber dejado para después lo realmente fundamental a recordar y celebrar en este año. Así, 100 días de gestión no son más que 40 años de democracia, que parece ser precisamente el ejemplo de lo que no se debe festejar en una democracia madura y responsable que atesore más que el show y personalismo de los cien días, los resultados estructurales y la proyección de una sociedad que evalúa a obras que hablan por sí solas. Mantener un Estado con estructura democrática, elementos republicanos e instituciones garantes de las mismas, que cumplen 40 años, es lo que tiene que trascender y ser traído a memoria y reflexión para su profundización.

Son 40 años del fin de la última dictadura militar que afrontó el país. Desde entonces, el Ecuador ha tenido distintos matices a ser evaluados como realidades que permiten reconducir lo que se alejó del camino democrático y reconocer errores hacia perfeccionarla.

Los 100 días de una gestión municipal o parroquial, más allá de la luna de miel que permite tomar decisiones, no es un espacio de medición de resultados, aún menos puede ser el termómetro de una gestión. Un gobierno responsable reconoce que sus primeros cien días implican un tiempo de adecuación, depuración, engranaje y puesta a punto para la concreción de los objetivos centrales de una administración. Lo demás, es cálculo político por legitimarse, y en el caso ecuatoriano, es un telón que opaca a lo fundamental: los 40 años de retorno a la democracia en el Ecuador. A propósito, sin los cuales, no habrían los atesorados primeros cien días. (O)