Política y religión

Hernán Abad

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La religión es una actitud frente a la vida que permite al hombre afrontar la dificultad de ser humano. La religión es un campo bien labrado, plantado de esperanza y cultivado con el amor.
Creo que la filosofía y la religión son las fuerzas que confieren a un pueblo la capacidad de comprender el sentido de sus metas y la dirección en que se debe marchar, así lo entendieron los arquitectos y los diseñadores de las grandes civilizaciones.
Las dos enfermedades sociales congénitas de las civilizaciones fueron siempre la guerra y la injusticia social. La religión es una fuerza espiritual que mantiene unida a cada sociedad, a pesar del desgaste producido en su vitalidad.
Cada vez que un pueblo perdió la fe en su religión, su civilización sucumbió a la desintegración social interna y a los ataques extranjeros. La civilización caída por la pérdida de su fe fue siempre reemplazada por una nueva civilización inspirada en una religión diferente, ideales u objetivos distintos.
En el caso del cristianismo, un verdadero cristiano, es un discípulo de las doctrinas de Jesús. ¿Cuáles fueron esas doctrinas? No las proclamaciones sobrenaturales, que adosadas con la política y el poder dieron origen a continuas guerras e inquisiciones.
Las doctrinas de Jesús fueron mandamientos prácticos, ideas radicales que afloraron de inmediato en sus sencillos relatos que él mismo ilustró con cada uno de sus actos. No era sólo cuestión de amarnos unos a otros, sino de amar al enemigo y perdonar a quienes nos dañan; renunciar a toda riqueza material como objetivo prioritario en la vida. Ante todo, renunciar al poder sobre otros, porque, para ser eficaz, el poder obliga a recurrir a la violencia verbal, física o psicológica, incompatibles con las enseñanzas de Jesús.
En relación con las doctrinas cristianas antes mencionadas, el cura Tuárez que fue parte del nefasto Cpccs, obra de Chávez y del Capo Correa, anda más perdido que gaviota en Bolivia.
¿De qué sirve que proclamemos nuestra fe en una doctrina, sino vivimos con apego a sus lineamientos?, ¿Qué es la política, sino la poderosa tentación de controlar a los otros, en vez del deseo sincero de reformarnos y servir al prójimo?
En el mundo de nuestra política criolla, la mentira es más cómoda que la duda, más útil que el amor y más perdurable que la verdad. (O)