La mejor inversión

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Nadie nace sabiendo. Los seres humanos al llegar a este mundo tenemos la capacidad de aprender y hacernos en el tiempo desarrollando nuestras facultades. La vida es un permanente proceso de aprendizaje y la educación formal –antes privilegio de minorías- nos posibilita organizarlo para relacionarnos de mejor manera con los entornos físico y humano. En nuestros días la educación en casi todos los países del mundo es un derecho y, en la mayoría, hasta cierto nivel como el nuestro, una obligación. Es la mejor inversión del Estado ya que el progreso depende en buena medida de la educación de sus habitantes y, en desarrollo humano, la educación es uno de los puntales más importantes.
La calidad de la educación no depende tan sólo de los centros educativos, también de otros factores como de la actitud de la familia, sobre todo en las primeras etapas. Las escuelas no liberan a los familiares de responsabilidades, en cierto sentido las incrementan ya que, así como es un derecho universal, la actitud de los integrantes de la familia conlleva una serie de deberes. En muy alto porcentaje, los costos de la infraestructura física y humana, deben ser asumidos por el Estado, pero es muy importante que el entorno familiar cercano asuma algunos costos, lo que robustece su responsabilidad en el futuro de sus integrantes.
En la sierra, estamos a punto de la iniciación de un nuevo período de estudios y no faltan manifestaciones de inconformidad con los gastos de los útiles escolares. En situaciones extremas deben instituciones públicas y privadas contribuir, pero lo normal es que lo hagan las unidades familiares. Es fundamental que se establezca cuáles deben ser esos útiles, evitando cualquier exceso y que haya un control para evitar abusos y negociados. Así como la educación es la mejor inversión para el Estado, también lo es para la unidad familiar que tiene el deber de lograr la mejor preparación de sus integrantes para mejorar la calidad de vida en el futuro.