El futuro de la Amazonia

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El Papa Francisco acaba de hacer un llamado a los gobernantes a salvar la Amazonia, que se encuentra sometida a un proceso agresivo de deforestación. En esta vital región del planeta se juegan grandes intereses pero por sobre todo debe primar el hecho de que se trata de un pulmón del mundo. Todo lo que se haga contra la conservación de este gran ecosistema compromete no solamente al Brasil y a los países que comparten este territorio, sino a toda la humanidad que no puede darse el lujo de perder este singular espacio del planeta. El entusiasta y sentido llamado del Pontífice expresa entonces un sentir que es el de millones de seres humanos que claman para que cese la destrucción de esas tierras.
En la Amazonia se juegan poderosos intereses económicos que no tienen miramiento alguno con lo que significa en términos de equilibrio del planeta está inmensa región. Durante estos últimos años la industria maderera ha buscado las formas de evadir los controles y ha destruido extensas zonas de bosques para saciar su codicia. La corrupción presente en los países que comparten territorios en la Amazonia es factor básico para que los controles se ejerzan con poca rigidez permitiendo contra las normas vigentes la tala de miles de hectáreas, como lo acaba de demostrar una investigación de las Naciones Unidas.
Cuando el Papa Francisco habla de poderosos intereses económicos y políticos que atentan contra la Amazonia, se está refiriendo también no solamente a la deforestación acelerada sino también a la explotación petrolera y la búsqueda de minerales en los territorios amazónicos. La convocatoria de un Sínodo de Obispos anunciada por el Papa para octubre próximo y que tratará sobre el tema de la Amazonia, es una buena noticia pues considerando el peso moral que tiene el Pontífice, es posible esperar que constituya un freno contra las ambiciones particulares y de varios países.