Crece el interés por aprender a tejer sombrero y artesanías de paja toquilla

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Alrededor de los tallos de paja, los tejedores aprendices y con experiencia se juntan, conversar, intercambian saberes y aprenden.

Cada vez son más quienes aprenden a tejer sombreros de paja toquilla. Desde que el Economuseo abrió los talleres, cerca de mil ciudadanos de sectores urbanos y rurales conocen y aplican técnicas propias de esta artesanía, considerada parte de la expresión cultural e identitaria de Cuenca.

Hay mujeres que llegan para aprender cosas nuevas. Aun siendo tejedoras con experiencia, ellas buscan espacios donde conocer cosas para innovar. Rosario Caivinagua no tiene problema y venir desde el Sígsig a dictar los talleres para tejido de sombrero llano, chullado, mixto, y modelos de punto para carteras, bolsos.

Los alumnos del nivel avanzado se sientan en uno de los corredores del museo tejen y enseñan los sombreros logrados, modelos con colores diversos, diseñados por las tejedoras. La finalidad es que los nuevos tejedores encuentren o abran mercados y estrategias para que el consumidor adquieran elementos hechos en la ciudad.

Lo práctico de las clases y la visión para cada vez hacer cosas innovadoras han sido los ganchos para atraer tejedores principiantes y con experiencia, pues las que ya conocer sobre tejido apoyan en la guía a quienes no tienen noción alguna.

Tejer exige concentración y decisión. En el primer día de clases Marisol Guamantario, de profesión ingeniera, aprendió el inicio de un sombrero. “Para mí está difícil, es la primera vez y tengo que aprender”, argumentó la mujer que, al no tener trabajo dentro su profesión de ingeniera comercial, no le queda otra que apostar a la artesanía para hacer de ella una línea de emprendimiento.

Tres días a la semana se juntan las mujeres de nivel avanzado para aprender más sobre tejidos.

Nuevos tejedores este año

Este año, el Economuseo realizará cinco talleres con una periodicidad de dos meses, tres de ellos se han ejecutado, el cuarto está en vigencia, aquí se incluyen los vacacionales, y el quinto será por octubre. Tal como van las asistencias, este año se formarán cerca de 200 nuevos tejedores.

Todos los talleristas llegan con el afán de aprender a tejer sombrero y, después de pasar por algunos niveles, también hacerle al tejido de diversas artesanías.

Los tallos de paja toquilla de muchos colores son el punto central de las sesiones. Alrededor de ellos, las mujeres y hombres se sientan y en los tres días de asistencia, durante las tres horas conversan, aprenden, hacen sombreros y según dicen todos ellos, son felices.

Los talleres de paja toquilla contemplan cuatro modalidades: principiantes, modelos avanzados, artesanías en paja toquilla; y el sombrero de paja tejido en croché la parte de la copa y de forma tradicional en la falda; una mixtura entre las dos técnicas.

Los instructores dueños de saberes

Cuatro instructores tienen en sus manos impartir las formas de tejido, Rosario, considerada una de las mejores tejedoras del cantón Sígsig que, así como teje también enseña; y Luis Mario Tacuri, joven artesano que asimiló saberes de tejido de sus abuelos, expertos en este arte.

Hace un año, Luis Mario llegó para perfeccionar el tejido artesanal de paja toquilla, hoy es instructor, tejer es una de sus pasiones y su grupo preferido para enseñar son niños y jóvenes.

Aprender a tejer sombrero y otras artesanías obliga a buscar y crear mercados, por eso, el Economuseo planteará a la Curia Arquidiocesana abrir una parte de la Calle Santa y convertirla en espacio de exposición venta de los productos creaos por los nuevos tejedores y en un lugar donde el público pueda acercarse y aprender a tejer. (BSG)-(I).