Fragilidad institucional

Roberto Vivar Reinoso

159

Uno de los principales objetivos del presidente Lenín Moreno y sus aliados, era reinstitucionalizar el Estado, supuestamente desbaratado por su antecesor. Nada ha conseguido hasta el momento pese a sobrepasar la mitad del mandato. Al contrario las observo más debilitadas, lo cual junto al acercamiento hacia el FMI y el deterioro económico, continuarán pasándoles factura. A ejemplo de las primarias argentinas con el binomio oficialista de derecha, Mauricio Macri-Miguel Angel Pichetto, que perdió frente a la fórmula contrincante Alberto Fernández-Cristina Fernández por 32,08 a 47,66%, pese a que la exmandataria afronta dieciséis procesos judiciales y más de cincuenta denuncias de corrupción.

Igual que allá la peor parte lleva aquí el poder Judicial. Magistrados nacionales sometidos a evaluación sobre quienes llueven los cuestionamientos, inclusive respecto a la legitimidad de su nombramiento ni digamos de los procesos y sentencias. No faltan voces exigiendo ampliar la revisión a todas las jurisdicciones del país, así como cambiar la legislación al respecto. Los reclamos no se harán esperar como los 48 jueces cesados, que deben ser reivindicados laboral y económicamente.

Otra función pública vapuleada es el Consejo de Participación y Control Social. Un vocal del extinto Transitorio escogido a dedo por el Ejecutivo quiere desaparecerlo, al tiempo que la Asamblea mediante juicio político destituyó a cuatro miembros principales elegidos por el pueblo, pretextando incumplimiento de funciones al mes de su posesión.

La conflictividad institucional alcanza los miembros del organismo rector del sufragio, llamados a explicar la calificación de los candidatos a la función de Transparencia, pugnas internas, anomalías, retrasos, deficiente funcionamiento del sistema durante las pasadas elecciones.  (O)