Orgullo deportivo

362

En la civilización occidental, cuando nos referimos a la importancia de la Grecia Clásica en su consolidación inicial, además de del pensamiento, el arte y la política, no podemos prescindir de los juegos olímpicos que crearon. Una visión integral  del ser humano, no puede deslindar al cuerpo del espíritu. Mente sana en cuerpo sano es un principio fundamental. El deporte tiene especial importancia y, para incentivarlo los griegos daban categoría importante a los juegos olímpicos al exaltar a los que triunfaban en estas competencias, que además recibían como mayor recompensa el prestigio entre sus conciudadanos.

Competir es un elemento esencial de la vida humana. Es bueno en cuanto incentiva a que las personas refuercen sus cualidades y capacidades para demostrar que son mejores. Tiene efectos negativos cuando, para lograr el propósito, se recurre me medios ilícitos y dañinos con efectos dañinos para la colectividad que, a veces, como en la guerra, recurre a la violencia y la explotación. Se habla del deporte como un camino limpio para la competencia, en cuanto el esfuerzo y capacidad de los individuos es lo que cuenta. En nuestros días, en el caso del profesionalismo, se han involucrado acciones mafiosas como en el fútbol. El escándalo mundial de la FIFA es una elocuente muestra de corrupción.

La competencia deportiva requiere disciplina, ordenamiento físico y mental para que el cuerpo logre las mejores condiciones posibles. Además de los deportistas exitosos, las competencias hacen que los seguidores disfruten o se frustren por los resultados. Cuando alguno logra éxito internacional en representación del país, los habitantes se sienten honrados y satisfechos. En los últimos juegos panamericanos, nuestro país logró el mejor rendimiento de su historia. De las diez medallas de oro, cinco fueron logradas por cuencanos, lo que refuerza nuestro orgullo. Hay que seguir su ejemplo de seriedad y disciplina, fundamental en todas las actividades de la vida.