¡A mojarse el poncho!

Gonzalo Clavijo Campos

197

La vinculación con la sociedad es una de las tres funciones sustantivas de la Universidad, al igual que lo son la docencia y la investigación científica; sin embargo, históricamente ha sido la función menos atendida en las instituciones de educación superior de nuestro país.

El mismo Reglamento de Régimen Académico plantea la necesidad y prescribe la obligación de contar con un modelo de vinculación con la sociedad, que asegure la integración de estas tres funciones.

Ya en el año  2009 el “Informe de la determinación académica y jurídica de las Universidades y Escuelas Politécnicas del Ecuador”, preparado por el CONESUP, decía: “Todos sabemos que la educación superior no se encuentra vinculada en forma real, efectiva y orgánica a la sociedad, no responde a sus intereses y ha dejado de ser su portavoz. Existe un abismo que separa los conocimientos científicos de la academia con los saberes populares. La educación superior y la sociedad viven mundos diferentes, muchas veces contrapuestos. Hace falta un mayor acercamiento, comunicación, renunciamientos, alianzas estratégicas en función de objetivos comunes”.

Laborando en la actualidad en la función pública, se constata el manejo antitécnico del riego, siendo la principal causa para  la presencia deslizamientos destructivos. Las vías en lastre mantenidas con tecnologías que duran tan solo un año y demandan grandes erogaciones, sistemas de agua potable y alcantarillado sin adecuado mantenimiento, evidencian que poco ha cambiado lo descrito por el CONESUP hace diez años.

Pero la Academia si se traslada con sus educandos a participar en la prestación de servicios básicos, en la ejecución de obra pública, “mojándose el poncho”,  aprendería y se beneficiaría grandemente.  Ya lo decía Benjamín Franklin, ¡Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo! (O)