Crece la minería ilegal

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Las noticias que llegan desde distintas partes del país hablan claramente -como para no dejar dudas- que la minería ilegal crece en forma acelerada en el país, con toda la secuela de males que significa. Un último informe señala -por ejemplo- que en la frontera sur del Ecuador, existen campamentos instalados en la Cordillera del Cóndor y que se han detectado por lo menos doscientos mineros trabajando. Estas minas se encontrarían situadas en el lado peruano pero igualmente ocupan trabajadores ecuatorianos que son apoyados por indígenas del Perú para la extracción y para luego llevar el material a territorio ecuatoriano para su procesamiento.
El crecimiento de la minería ilegal tiene varias causas. Entre ellas se encuentra sin lugar a dudas, la precaria situación económica de miles de compatriotas que carecen de trabajo. La pérdida acelerada de puestos de trabajo en los últimos años ha generado un ejército de desocupados que busca desesperadamente la forma de generar ingresos que les permita mantener a sus familias. La posibilidad de hace dinero rápido en el trabajo de explotación de minas ilegales, resulta para esas personas una alternativa entendible. De allí que junto a los nuevos yacimientos descubiertos se forman en pocos días poblados que crecen sin ninguna regulación y son centros en donde impera la violencia de las mafias que dirigen esas minas.
Las autoridades y tanto Fuerzas Armadas como la Policía, vienen desarrollando una importante labor en detectar esos asentamientos y luego desmantelarlos. Los ejemplos de las minas de Buenos Aires en el norte del país, Ponce Enríquez en el sur o ahora en la frontera con el Perú, muestran cómo crece la minería ilegal. Una de las tantas preguntas que queda planteada es qué pasó con las autoridades que en años anteriores debieron haber detenido ese crecimiento ilegal y sin embargo no la hicieron. Complicidades, indiferencia, irresponsabilidad, son otras tantas posibilidades.