Igualdad utópica

Martina Pérez

130

Cambios y mejoras que se traducen en progreso son implementadas alrededor del mundo para beneficio de las naciones, pero en continentes como Asia y África, sin dejar de lado obviamente a América Latina, estas intenciones no siempre se consuman. Vale la pena mirar de vez en cuando hacia el otro lado del mundo y saber lo que sucede en materia de derechos. En Arabia Saudita, por ejemplo, las reformas prometidas por el gobierno han cambiado ligera e insuficientemente la realidad femenina en el país. Con la reciente medida ahora las mujeres poseen los mismos derechos de los hombres saudíes para viajar; sin embargo, todavía son discriminadas y las restricciones continúan. Persisten las detenciones a activistas de los derechos de las mujeres, la tutela masculina no finaliza y el sentimiento desalentador generalizado por la represión de la mujer y la falta de independencia es latente no solo en el país arábigo sino en cualquier lugar del mundo. La mujer saudí permanece en la tradicional desigualdad de género y consecuentemente la posibilidad de tener libertad y derechos es utópica. La cultura patriarcal del país es totalmente natural, tan natural como el hecho de que su vestimenta este regularizada, su educación limitada y su opción de empleo casi nula. Son mujeres que en algunos casos luchan y en otros se adhieren al pasado, pero las que anhelan una realidad diferente, las que rechazan el sometimiento actúan en defensa de sus derechos y de la tan ansiada igualdad. Estos pequeños comienzos con el fin de lograr un gran cambio son optimistas, pero evidencian que el machismo aún sigue apagando la vida femenina saudí. Arabia Saudita y todas las naciones mismo necesitan una transición excepcional para que las mujeres vivan en condiciones justas y sea natural la equidad para que las niñas crezcan sin exclusión, libres y completamente autónomas. (O)