Dinero malgastado

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De acuerdo a las informaciones que se han hecho públicas, los organismos estatales, los municipios y los consejos provinciales gastaron entre el año 2014 y lo que va del 2019 más de doscientos millones de dólares en shows, espectáculos y algunas presentaciones de carácter cultural. Adicionalmente incumplieron con las normas vigentes, pues no destinaron cuando menos el cinco por ciento de esos valores a artistas y manifestaciones nacionales. La calidad de buena parte de esos espectáculos no tuvo los niveles que podrían esperarse de una inversión de esa magnitud. En suma puede afirmarse que, salvo excepciones, en buena parte de los casos se malgastó ese dinero que bien invertido pudo generar réditos culturales.

Uno de los graves problemas que existe este momento y que es común a innumerables organismos públicos y privados es el de confundir cultura con espectáculo. La actividad cultural si bien tiene múltiples dimensiones y manifestaciones tiene también parámetros bastante bien definidos. El espectáculo posee en cambio otras dimensiones y finalidades. Mientras el uno genera valores, el otro simplemente busca divertir. El uno deja huellas valederas, el otro es fugaz y solamente busca distraer.

Lamentablemente en forma cada vez más frecuente hay autoridade a nivel nacional y a nivel local que privilegian el espectáculo por sobre la cultura o, en muchos casos, confunden las dos actividades. Esas autoridades y los funcionarios encargados de las áreas culturales se ven frecuentemente seducidos por la necesidad de hacer propaganda política y optan por el espectáculo que de esa manera suplanta a la cultura. Las cifras que se conocen hoy hacen pensar en lo que esos organismos pudieron haber hechos fomentando actividades culturales con real contenido y al servicio de la comunidad en lugar de haber malgastado en espectáculos faranduleros para tratar de ganar popularidad.