40 Años de democracia

Carlos Castro Riera

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El 10 de agosto del 2019 cumplimos 40 años de democracia formal en un sistema social capitalista con un modelo económico primario exportador, débil industrialización y profundización del extractivismo y el neoliberalismo que agudiza la dependencia.

En lo social irrumpieron los movimientos: obrero con sus centrales sindicales que finalmente confluyeron en el FUT, el indígena agrupado primero en el Ecuarunari y luego la CONAIE, y posteriormente los movimientos feminista y ecologista.

En el período continuó la inestabilidad política, tres Constituciones con varios paquetes de reforma y catorce gobiernos cuyo rasgo común ha sido el populismo y el desarrollismo, y sus políticas favorecieron ya sea a viejos grupos oligárquicos terratenientes, agroexportadores y comerciales, o en otros casos, a nuevos sectores vinculados a la industria, la banca, el capital financiero y minero o a grupos ligados a negocios del Estado y la corrupción.

El Estado ecuatoriano ni siquiera se consolidó como el clásico Estado de Derecho a pesar de que se le adornó calificándole de Estado Social de Derecho, pluricultural y multiétnico (Constitución del 98) y Estado Constitucional de Derechos y Justicia, y Plurinacional (Constitución del 2008), aunque sí se dio un proceso de modernización del ordenamiento jurídico tanto a nivel de leyes como de instituciones, necesario para el proceso de modernización capitalista.

En la relación gobierno central y gobiernos locales se ha transitado de un tibio proceso de descentralización administrativa de las décadas de los años 80 y 90 a una recentralización que coincidió con la concentración del poder en el correísmo.

Si bien se avanzó en la concepción de los derechos humanos y sus garantías, incluido los derechos de la naturaleza, contradictoriamente el autoritarismo, la arbitrariedad y la supeditación de la justicia al poder, evidencian que en el país se ha ido consolidando lo que G. Agamben caracteriza como Estado de excepción.

Finalmente, si bien en el ámbito de la cultura hay nuevos exponentes y expresiones culturales, sin embargo se ha dado un retroceso, las universidades pasaron de la denuncia y compromiso social al silencio, y una parte de los intelectuales se subordinaron al poder autoritario y antidemocrático. (O)