Economía del zapatero, un reto

Temor a contratar nuevas generaciones para enseñar el oficio

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Sentado 14 horas en el auténtico banco de zapatero (madera y tiras de suela) Manuel Ortega trabaja junto a su mesa en donde tiene una pinza de armar zapatos de hace 70 años. ACR

GRÁFICA

Juan Morquecho, en su negocio, durante la ejecución de calzado. ACR

Manuel Ortega Ortiz, de 51 años de edad, maestro zapatero, ya no puede seguir transmitiendo la enseñanza de este oficio -que le enseñó su padre- a nuevas generaciones. Explica que antes sí podía recibir en su taller a varios jóvenes para capacitarles, pero hoy por las leyes laborales ya no puede.

Lleva 37 años de profesión y “a ratos” está a punto de cerrar su negocio, por la competencia que le generan, según dice, zapatos brasileños y chinos que ingresan a precios bajísimos al mercado local.

Él se mantiene en el negocio por dos razones fundamentales: durante estas décadas de trabajo ha logrado reunir a una gran cantidad de clientes fijos que, aunque llegan por trabajos menores como cambio de suelas, reparación de tacos, cocido de cuero… sumados todos si le representan un ingreso.

Y porque don Manuel no se ha quedado solamente en reparaciones, también emprendió su propio negocio de producción manual de zapatos. En su local (dos cuartos pequeños en la calle Luis Cordero y Vega Muñoz), él confecciona un par de zapatos durante un día entero, y lo vende a 60 dólares. Estéticamente se ven de lujo y él asegura que su calidad es garantizada.

De los ingresos económicos de don Manuel depende una familia, su esposa realiza quehaceres domésticos; sus hijos lo intentan ayudar para que él promocione su calzado, le explican que puede difundirlos en redes sociales, sobre todo porque sus diseños son elegantes; pero él prefiere mostrarlos directo en una pequeña vitrina de su local.

En otro negocio se encuentra Juan Morquecho, quien lleva 35 años en la profesión de zapatero, también lo aprendió de su padre. Realiza todo tipo de reparaciones y también su fuerte es la confección de calzado, él se ha especializado en la elaboración de botas altas, esbeltas, vaqueras y para toda edad y sexo.

Por un par de zapatos normal, hechos por él, cobra un aproximado de 70 dólares; y, un par de botas suyas pueden llegar a costar hasta 250 dólares.

Don Morquecho también refleja la alerta que les produce a los artesanos locales la presencia, cada vez más fuerte, de los productos chinos y brasileños; él también se esperanza en la tradición de su clientela, que no lo deja durante años.

Además, este artesano del calzado hace caer en cuenta que él y sus colegas trabajan con materia prima que no siempre mantiene el mismo precio, la que más les inquieta es la suela y el cuero, que son costosos; sobre todo porque tratan de ver siempre buena calidad, y esto cuesta. A diferencia de ciertos zapatos importados, que se venden más baratos en algunos lugares de Cuenca, y que son sintéticos.

Don Morquecho logra hacer al mes hasta ocho pares de zapatos.

DATO
La materia prima que compran estos artesanos, suela, cuero y otras, no tiene un precio fijo mensual, registra ligeras variaciones.

Federación
y gremios
alertan

En el Azuay, hasta junio de 2019 han sido cerrados 60 talleres artesanales de diferentes giros, alerta el dirigente Emanuel Bravo, artesano del gremio del calzado Gregorio Flores.

Los cierres han sido por diferentes motivos, pero no se ha considerado el esfuerzo que hacen los artesanos para salir adelante, y el hecho de que se enfrentan a una diaria competencia desleal por el producto brasileño y chino que ingresa al Ecuador a costos más bajos.

Bravo solicita al gobierno nacional que se fortalezca el control al contrabando del calzado.
A la presidenta de la Federación Provincial de Artesanos del Azuay, Piedad Soto, más que China, le preocupa el zapato que entra desde Brasil. En una reciente feria se vendieron a cinco dólares.

Recuerda que, en el gobierno de Rafael Correa fue positiva la imposición de salvaguardias a varios productos importados, pero el actual régimen las eliminó y hoy ingresan muchos productos.
Exige a las autoridades que se disponga que todos los almacenes exhiban también productos
nacionales. (ACR)-(I)