Yaku Pérez: “Vamos a salvar las aguas de la contaminación minera” | VIDEO

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Video Antonio Valdez

Texto Agustín Reinoso

 

Yaku Pérez hizo pedazos los pronósticos de las imprecisas e inverosímiles encuestas -algo en lo que ya casi nadie cree-, derrotó de forma incontestable a las mediáticas candidaturas de los favoritos María Cecilia Alvarado y Esteban Bernal y se convirtió en el primer prefecto indígena del Azuay.

Si bien el triunfo de Pérez se dio en el ámbito de una atmósfera nacional atestada por las opacidades de diversas tramas de corrupción, una creciente y más tarde agudizada crisis ideológica y el clamor general de un cambio en la clase política, resultó determinante su férreo discurso y la agenda pro ambiente y particularmente antiminera que desarrolló en el curso de la campaña.

Y en un tiempo de contradicciones, paradojas y de candidatos que exacerban los personalismos y se cambian de camiseta sin empacho alguno en procura de alcanzar el poder, la coherencia en lo que se dice y se hace supone algo por demás valorado en el electorado. Y fue lo que sucedió con Pérez.

En una era donde los jóvenes deslizan con saberse más conscientes y preocupados por el ambiente, el cambio climático y el agua, las líneas discursivas de Yaku calaron profundo tanto en redes sociales como en la esfera pública a través de su austera, pero efectiva campaña.

También resultó vital dirigir las propuestas y el discurso hacia una gestión pro ruralidad centrada en las competencias que el Cootad demanda de los gobiernos provinciales y haciendo hincapié en que esto fue precisamente lo que no hizo el desgastado y desvirtuado Paúl Carrasco, el prefecto de la urbanidad, el prefecto de la Cumbre Hambre Cero donde tendió la alfombra y ofreció banquetes a los poderosos de la región (…) el prefecto del traje y la etiqueta.

Pérez ha sido la antítesis de ese prefecto urbano y atiborrado de pretensiones al ponerse jean, zapatos casuales como el vecino del barrio, chompa rompevientos, bajarse el sueldo, movilizarse hacia su despacho en bicicleta y empezar a ocuparse de lo que verdaderamente atañe a una Prefectura: la ruralidad.

“Estamos inaugurando la honestidad y la austeridad (…) la transición fue traumática porque no pensé que había tanto pus en las finanzas, tanta turbiedad en el manejo económico, y tanto dispendio en la administración. A mi me ha indignado y me da profunda tristeza que se haya gastado en el 2018 cinco millones de dólares en publicidad y no haber construído una vía, un reservorio, y apoyar a los hermanos campesinos”, sentenció Pérez al respecto en la entrevista con este Diario al pie de la laguna Toreadora, en El Cajas, un jueves de julio.

Pero el Prefecto ha recibido críticas en el sentido de que se ha enfocado particularmente en el activismo y en la lucha por el agua cuando de manera paralela hay asuntos urgentes que atender como la vialidad, la gran deuda de la anterior administración y la gran deuda histórica del Gobierno nacional con la provincia. En ese sentido Pérez replica y argumenta que “se está transformando la vialidad” a través de la reactivación de la minga milenaria y de la intervención en las vías con la maquinaria de las parroquias, de los cantones y la Prefectura. “Estamos transformando la vialidad sin dinero, pero con austeridad. Ahorrando dos millones de dólares en burocracia estamos invirtiendo en vías, en agroecología, en turismo (…) solo quiero que me den chance, en dos años vamos a demostrar cómo se puede hacer obra pública y una gestión administrativa que no se ha podido hacer en 15 años”.

Yaku Pérez es optimista sobre la posibilidad de llevar a cabo una consulta popular en el Azuay en procura de prohibir toda forma de minería metálica. Ese entusiasmo no se ha visto disminuido ni mucho menos más allá de que en las últimas semanas se ha encontrado con vientos en contra como la imposibilidad de alcanzar los votos necesarios en la sesión de la Cámara Provincial para ejecutar la consulta de manera directa y la unanimidad que alcanzó el Concejo cantonal de Ponce Enríquez para llamar a una consulta en la localidad para que los ciudadanos decidan si quieren o no minería. Pérez está convencido de que se alcanzarán más de las 65.000 firmas que se precisan para convocar el plebiscito y que ese triunfo radicará en una arista que a su modo de ver es la gran esperanza: los jóvenes. “Los jóvenes son ecologistas, defienden el agua, ellos nos van salvar de este despeñadero, de esta locura (…) vamos a salvar las aguas de la contaminación minera”.

Sobre la posición del alcalde de Cuenca Pedro Palacios de no votar a favor de la consulta a través del vicealcalde Pablo Burbano en la sesión de la Cámara, el Prefecto puntualizó que “no puede responder por las actuaciones del Alcalde”, pero subrayó que él “tuvo una oportunidad de agua, porque el agua vale más que el oro, y se le fue de las manos”. “Ahora lo tendrá cuesta arriba (…) tiene todavía otra oportunidad de reconsiderarlo”. (O)