Ratificada sentencia por 18 toneladas de medicina falsificada

En caso Mediveza, Sala Penal también impuso multa y decomiso de maquinaria de laboratorio. La Sala Penal de la Corte Provincial de Justicia confirmó la sentencia emitida, en primera instancia por el Tribunal Penal, en el Caso Mediveza, por falsificación y venta de medicamentos. La sanción impuesta de cinco años a Andrés V. E., fue ratificada y se hizo extensiva la misma pena a otra persona procesada, hallada inocente en primera instancia, María Isabel T, esposa de V.E. y socia de la empresa de fármacos investigada.

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Momentos del curso de la audiencia, cumplida ayer en la Corte Provincial, durante la cual se leyó la sentencia que impuso pena de cinco años de prisión a dos procesados. SCV

En caso Mediveza, Sala Penal también impuso multa y decomiso de maquinaria de laboratorio.

La Sala Penal de la Corte Provincial de Justicia confirmó la sentencia emitida, en primera instancia por el Tribunal Penal, en el Caso Mediveza, por falsificación y venta de medicamentos. La sanción impuesta de cinco años a Andrés V. E., fue ratificada y se hizo extensiva la misma pena a otra persona procesada, hallada inocente en primera instancia, María Isabel T, esposa de V.E. y socia de la empresa de fármacos investigada.

La sentencia incluyó una multa de 12 salarios básicos, el pago de los costos del proceso legal y de las pericias técnicas que fueron necesarias para el mismo en las que intervino la Agencia Reguladora de Control Sanitario (ARCSA); impuso además decomiso de las máquinas del laboratorio donde indebidamente se procesaban los medicamentos y la destrucción de todos los compuestos falsificados o caducados, 18 toneladas, unas 36.000 libras.

Los tres magistrados de la Sala Penal: Julio Inga, juez ponente, Jenny Ochoa y Narcisa Ramos emitieron su pronunciamiento por unanimidad y no aceptaron los argumentos que en su defensa que presentó la parte acusada.

Los jueces estimaron probada la materialidad de la acción ilícita: incurrir en acciones dolosas con intensión de causar daño, al envasar, producir y distribuir medicamentos falsificados.

La literatura técnica señala que un medicamento es falsificado cuando es un producto etiquetado indebidamente, de manera deliberada o fraudulenta; la falsificación puede ser de aplicación de marca o genéricos y los productos falsificados pueden incluir productos con los ingredientes incorrectos, o con los correctos, pero con principio (químico) activo insuficiente o con envasado falsificado.

En este caso, los peritos, especialmente de ARCSA, aportaron abundante prueba técnica de productos que se vendían en Cañar, El Oro y Loja, en algunos casos sin el registro sanitario legal, o sin cumplir normas de etiquetado y los datos obligatorios como el nombre del químico responsable de cada fármaco; o con compuestos distintos a los debidos por lo que no eran aptos para consumo humano. Las medicinas, aún auténticas, almacenadas en malas condiciones se transforman un placebo, que no cura.

Otra incorrección detectada al allanar el laboratorio de Mediveza fue que se halló un contenedor con medicamentos caducados hace muchos años, una máquina para retirar los envases y etiquetas con las que se podía sustituir las originales.

En el caso de María Isabel T., la Sala Penal señaló que incurrió en omisión dolosa e impuso sanción porque al ser directiva de la empresa debía vigilar su buen funcionamiento.

Defensa

La Sala valoró los argumentos de la defensa pero no los aceptó. Entre ellos estaban un permiso de funcionamiento del laboratorio dado por la Municipalidad, pero una cosa es un permiso municipal de uso de suelo y otra un permiso para instalar un laboratorio, dado por la autoridad de Salud, el cual no existía.

Sobre el contenedor de fármacos caducados, el procesado alegó que la empresa hizo una importación legal desde Perú (10.000 kilos) para su venta aquí, al granel y que, probablemente quien hizo la venta abusó de él. Más aún tratándose de una importación se requiere registros sanitarios, uno por producto, lo que no existe. (AVB)-(I)

APOYO

La infraestructura del laboratorio era inadecuada, no tenía medios de purificación del agua, se señaló en la lectura de la sentencia.