Era otra historia…

Andrés F. Ugalde

115

Hablamos por supuesto de un régimen fallido. Uno que empezó, como todos, electo por el pueblo aunque pronto perdería su vocación democrática y se impondría mediante el autoritarismo, el discurso violento y el control progresivo de los poderes del Estado. Un régimen que abusó de la facultad constitucional de co-legislación para enviar decenas de proyectos de ley a su medida mientras se burlaba de la función fiscalizadora del mismo parlamento. ¿Sabe ya de que periodo de la historia estamos hablando? ¿No? Sigamos entonces…
Un régimen fallido, decíamos. Uno que cimentaría su poder en el manejo arbitrario de los nombramientos en la policía y las fuerzas armadas. En una violencia de Estado que pronto derivaría en graves violaciones de derechos humanos. Una doctrina por la que muchas organizaciones civiles de oposición serían calificadas y reprimidas como disidentes. Un distorsionado concepto de seguridad por la que se crearon organismos de inteligencia para crear una persecución de carácter ideológico reforzada por la censura previa a los medios de comunicación y la publicidad oficial como arma de adoctrinamiento. ¿Lo sabe ya? ¿No? Pues sigamos un poco más.
Un régimen fallido, venía diciendo. Profundamente populista que, viendo crujir el piso bajo sus pies por las incontables denuncias de corrupción, cambió de signo y liderazgo para inaugurar, de pronto, un nuevo modelo económico profundamente neoliberal. Un modelo centrado en las políticas de ajuste del FMI que se lanzaría a la drástica reducción del rol del Estado, el alza de los combustibles, la eliminación de los subsidios y una perniciosa agenda minera por la que varias empresas extranjeras contaminaron aguas, se apropiaron de tierras y hostigaron a los pueblos originarios. ¿Sabe ya de qué régimen venimos hablando?
Y no. No es ese en el que Usted, estimado lector, está pensando. Hablamos de un régimen extinto hace más de tres décadas bajo la siniestra figura de Febres Cordero. El oscuro régimen de Robles Plaza, Torbay y el Servicio de Investigación Criminal (SIC). Y sin embargo, era otra historia la que Usted tenía en mente ¿Verdad? Fíjese que curioso. A veces, parecería que algunos pueblos nunca aprenden… (O)