Cuenca tiene déficit de policías [ESPECIAL]

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Según la ONU las ciudades deben tener al menos 2,8 policías por cada mil habitantes.

Por Agustín Reinoso y Karla León

Históricamente caracterizada por ser una ciudad tranquila y marcada por el sosiego y la paz, Cuenca atraviesa una coyuntura de inseguridad sin precedentes en que la violencia ha dejado de ser apenas un tema de percepción para convertirse en algo palpable.

En una primera entrega de este Diario sobre el tema, las autoridades refirieron que la situación actual se deriva particularmente de la inmigración extranjera y nacional, la presencia de la cárcel de Turi, un sistema de seguridad anacrónico y la crisis económica nacional y regional. En este contexto surgen algunas preguntas más: ¿cuál es el accionar, la estructura y el contingente de la Policía Nacional?

Al consultar a las autoridades sobre la cantidad de policías que hay en el cantón Cuenca, el gobernador encargado Xavier Martínez y el comandante de la Subzona Azuay de la Policía Galo Pérez dieron a conocer cifras diferentes. De acuerdo con Martínez, en Cuenca hay entre 750 y 850 efectivos, en tanto que según Pérez la ciudad dispone de 1.000 policías.

A juicio del Gobernador, Cuenca tiene un déficit de 250 efectivos. Esta carencia, refiere, ha empezado a subsanarse con los 100 policías recientemente incorporados en los ejes de prevención e investigación. Martínez sostiene que la ciudad está cada vez más cerca de contar con el número de efectivos que se precisa de acuerdo al número de habitantes en procura de lograr una mayor cobertura y en efecto fortalecer la seguridad de la urbe.
Rómulo Montalvo, director del Consejo de Seguridad Ciudadana durante la alcaldía de Marcelo Cabrera (2014-2019), refiere que según las Naciones Unidas los poblados deben tener al menos 2,8 policías por cada mil habitantes. Aterrizando esa cifra en la realidad de Cuenca y partiendo de la premisa de que tiene aproximadamente 600.000 mil habitantes, según el cálculo de la ONU la ciudad debería contar con al menos 1.680 policías. Tomando la cifra referida por Galo Pérez respecto a que en Cuenca hay 1.000 uniformados, entonces existiría un déficit de 680 policías.
Y haciendo el mismo análisis con las cifras facilitadas por Martínez en relación a que la ciudad cuenta con un contingente policial que fluctúa entre 750 y 850 efectivos, entonces en Cuenca habría un déficit que oscila de los 830 a los 930 gendarmes.

Distribución
Según Galo Pérez, en Cuenca la Policía está dividida en dos distritos: Cuenca Sur, con 21 circuitos, y Cuenca Norte, con 19. Cada uno tiene su personal logístico además de motos y patrulleros.
Cada Unidad de Policía Comunitaria (UPC) cuenta con 16 agentes entre oficiales y policías de tropa. El gobernador Martínez dice que ciertas unidades de Policía afrontan un déficit, pero la mayoría cuenta con el número adecuado de uniformados. Él puntualiza que el trabajo de un efectivo es rotativo dado que se hace turnos, hay días francos y derecho a vacaciones, aunque bajo ninguna circunstancia un puesto o una Unidad de Policía Comunitaria quedan desabastecidos.

Martínez indica que la Policía se maneja con un cuadro de mando integral que dispone de datos reales comparados con la Fiscalía y el ECU 911, una estructura que reporta denuncias y alertas de toda la problemática originada en el ámbito delictivo. Aquello supone, dice el Gobernador, una herramienta vital para determinar en qué zonas es preciso incrementar la presencia policial o los operativos.

Implementos
Pérez manifiesta que cada uniformado cuenta con las herramientas necesarias e indispensables para hacer su trabajo. Están provistos de un juego de esposas, gas lacrimógeno, tolete, chaleco antibalas, una pistola de cañón corto, alimentadoras y 50 municiones.
Y en relación al accionar de la Policía argumenta que su trabajo responde de acuerdo a los diferentes escenarios en que el uso progresivo de la fuerza es una de las características importantes. “Si existen dos personas que están discutiendo, la presencia física del policía es la parte más leve, luego la verbalización, luego el uso del gas pimienta y a su vez el uso de tolete, pero si en el incidente está en peligro la vida del policía o de otras personas, puede utilizar su arma de fuego”. El protocolo depende de si es percance o un hecho crítico.

 

A esto Xavier Martínez hace una diferenciación: la Unidad de Policía que hace patrullaje a pie en el Centro Histórico no utiliza el mismo equipamiento de un policía que hace operativos antidelincuenciales. “El patrullaje en las calles es más amigable (…) no es lo mismo que un turista vea a un policía completamente armado que a un policía que pueda ser una ayuda para preguntar una dirección”.
Galo Pérez explica la manera de ejecutar los operativos en la ciudad. “Todos los escenarios son diferentes, nosotros focalizamos el problema y enviamos el esfuerzo policial a eventos y lugares donde hay mayor concentración de personas para conseguir un mejor control”. Él refiere que los días más conflictivos son los viernes y sábados en horas de la madrugada y que el consumo de licor desencadena violencia, irracionalidad y muerte.
Martínez dice que la Guardia Ciudadana (Policía Municipal) está a cargo del control de los espacios públicos, lo que supone el tema de libadores y el control de vendedores ambulantes. “En estadísticas, un promedio mensual que atiende la Policía es entre 1.500 y 2.000 llamados para responder la queja por libadores en la vía pública. “Si se bajaría ese número con el apoyo de la Guardia Ciudadana, la Policía podría enfocarse en asuntos netamente delincuenciales y prevención de delitos”. Las Fuerzas Armadas en cambio se encargan de revisar y decomisar todas las armas de fuego y explosivos no autorizados para su uso. (I)