Monserrat Jerves empezó en el triatlón después de los 40 años y competirá en el Mundial de Suiza

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Monserrat Jerves se desempeña como Subdecana de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad de Cuenca. BST

Monserrat Jerves, subdecana de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad de Cuenca, es un ejemplo de que nunca es tarde para practicar un deporte y ser competitiva.

Incursionó en el triatlón después de los 40 años. Su constancia y disciplina la tendrán a finales de agosto en el Mundial de Suiza. Competirá en Grupos por Edad, categoría 45-49 años, distancia Sprint (750 metros de natación, 20 km de ciclismo y 5 km de carrera a pie).

“Haber empezado el triatlón pasado los 40 años es todo un aprendizaje. Son cosas que uno piensa que quedaron en la adolescencia, en la juventud, pero que ahora lo disfruta mucho más porque sabe lo que está viviendo. Cuando era adolescente y competía a nivel nacional y ganaba medallas no le daba la importancia que le doy ahora, no a ganar medallas sino al hecho de que puedo hacerlo, de sentirme viva, de decir logré esto que me parecía imposible”.

Monserrat fue estudiante de la Unidad Educativa La Asunción. A los 9-10 años practicaba atletismo. Desde los 11 años, por una cuestión de cuidar la vida, aprendió a nadar y comenzó a entrenar natación y ciclismo. Cuando ingresó a la Universidad “tuve la idea equivocada de que debía dejar los deportes para concentrarme en el estudio”.

Después de obtener el título de Psicóloga Educativa viajó a Bélgica y luego de seis años alcanzó el Doctorado en Ciencias Biomédicas con Especialidad en Familia y Sexualidad, en la Universidad Católica de Lovaina.

Cuando regresó al país, “no sabía qué hacer en esas horas que las dedicaba a estudiar”. Por iniciativa propia retomó la bicicleta y después algunos meses, el trote. “Por circunstancias de la vida me inscribí en un triatlón sin esperanzas de completarlo. Sabía nadar pero jamás me había metido al mar…, pero resultó una experiencia maravillosa”.

Fue el inicio de una nueva etapa de su vida en el deporte. En los entrenamientos buscó apoyo del Team EQ3, con el profesor Francisco Tirado. Sin embargo, el Club Ekilibrio, con el profesor Enrique Ferrer, se instaló en la Universidad de Cuenca y como le resultaba cercano a su lugar de trabajo decidió cambiarse. “La formación que recibo es totalmente adaptada tanto a mi condición física como a mis posibilidades de trabajo”.

Las actividades en la Universidad copan su tiempo de 07:00 a 13:00 y de 15:00 a 17:30. De inmediato se cambia de ropa y hace atletismo durante una hora para cerrar la jornada con otra hora de natación. Luego de la merienda, desde las 21:00 hasta cerca de las 23:30 procura realizar los asuntos pendientes de su labor como investigadora. Los fines de semana su entrenamiento se enfoca en distancias largas de ciclismo por el sector de Cumbe.

“Cada día para mí es una experiencia y una meta por cumplir. El próximo fin de semana competiré en la válida nacional de Ibarra. Nunca he nadado en el Lago Yaguarcocha, en agua fría con traje de neopreno”. Será su primera competencia después de participar en postas durante el Ironman 70.3 de Manta. Hizo equipo con dos amigos de Quito. Pedaleó 90 km con un calor insoportable.

“Nuestro propósito es siempre superarnos a nosotros mismos, mantenernos activos, superar nuestros propios límites… (La experiencia) me dejó animada para quizá soñar el próximo año con hacer un completo…. necesito fortalecerme y decidirme”.

De sus participaciones en el Nacional por Grupos de Edad destaca un título y un subtítulo en la categoría 45-49 años. “Los podios son instantes de satisfacción, de triunfo pero lo que a mí me llena la vida es el entrenamiento diario, la disciplina”.

En el Mundial de Suiza ofrece representar de la mejor manera y tratar de hacerlo en el menor tiempo posible. “Representar al país, nunca lo había soñado. Sí, motiva, ilusiona y lleva a ser más exigente en los entrenamientos”. (BST)-(D)