Todos por la seguridad

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Todos por la seguridad de la gente, debería ser la consigna de la ciudadanía ante la ola creciente de delincuencia. Y, en esa dirección parece encarrilarse la Asamblea que se anuncia para hoy. Desde las organizaciones barriales y desde distintos sectores se han hecho conocer con antelación, propuestas y criterios para bajar ese nivel de inseguridad que afecta a todos sin contemplación. Algunos voceros barriales han anticipado que es fundamental reactivar las brigadas barriales que tuvieron buenos resultados pero han decaído con el tiempo. Otros insisten en una mayor presencia de la Policía y en el apoyo de mecanismos tecnológicos.
Cuando a la gente se le inquiere sobre los problemas más acuciantes, generalmente las respuestas más frecuentes tienen que ver con la situación económica y la inseguridad. Y, es evidente que esa percepción responde a una realidad que está presente en la vida diaria. Antes había unos lugares seguros y otros sectores urbanos peligrosos. Hoy, la delincuencia está presente en todos los espacios urbanos, tanto en los lugares públicos así como en los privados. Los alrededores de los centros educativos están sujetos a riesgos altos, entre ellos al microtráfico de drogas.
Cuando los problemas crecen, la ciudadanía siente en carne propia las secuelas y se organiza para enfrentarlos. Es la mejor respuesta que la gente puede dar, pues sin su participación activa y militante no es mucho lo que las autoridades y los agentes del orden pueden hacer. La acción de las fuerzas del orden es fundamental, pese a los cual fueron retirados grupos de élite y el helicóptero policial con el silencio de las autoridades. Los dispositivos tecnológicos, como las cámaras de seguridad son grandes, aliados pero tampoco suficientes. Es la solidaridad ciudadana la que tiene o debería tener un papel descollante. Por ello, reorientar la organización barrial – frecuentemente politizada- para que se centre en el servicio a los vecinos, es fundamental.