Reunión de compañeros/as

Luis Ochoa Maldonado

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La promoción de Médicos del año 1979, de Cuenca, nos reunimos cada 5 años de manera habitual y así lo hicimos al cumplir los 40 años, gracias al entusiasmo del grupo directivo nos encontrarnos con la alegría de los años de estudiantes, madurados en el tiempo, que deja experiencias del trajín de la profesión enriquecidas al socializarlas, en un grupo identificado en la buenas y en las malas de las que ninguno nos escapamos, como en esta fase en la que bajamos el acelerador de las actividades cotidianas, algunos acogiéndonos a los beneficios de la jubilación y en lo familiar llegando a la etapa llamada de nido vacío, cuando los hijos abandonan sus hogares, para constituir los propios, llenando dichos espacios con el advenimiento de los nietos/as, que nuevamente para bien reverdecen a las ilusiones.

Que ha pasado en estas respetables cuatro décadas, cuando se han dado cambios en la tecnología y conocimientos científicos que han ayudado al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, que incrementan el índice de vida, sin embargo, quedan problemas de salud no resueltos y que superan a la práctica médica, para ubicarse en las contradicciones de la inequidad, por ejemplo reflejadas en la desnutrición infantil o en las enfermedades transmitidas por vectores, consecuencia de un saneamiento básico ausente, que como país hay que seguir enfrentando con decisión y nosotros poniendo nuestro contingente como profesionales de salud y sobre todo de ciudadanos.

Un hito importante para orientar las políticas públicas de salud, es haber declarado a la salud como un derecho ciudadano desde la constitución de la república, que obliga a la tutela de este bien meritorio desde el estado en todos sus niveles. Es cierto que falta mucho por hacer, pero el concepto ya no permite disquisiciones en las prioridades gubernamentales. Entre estos temas de conversación obligada se solidifica el afecto con los compañeros/as presentes y con aquellos que aun sin estar físicamente por motivos ajenos a su voluntad, se han manifestado a través de los medios disponibles con su característica empatía. Dios mediante nos vemos en el 2024. (O)