Marcha por la seguridad, un encuentro para…

Viviana Bernal Estrada

188

Es parte del “ser ciudad” apoyar las distintas actividades que los colectivos organizan en beneficio nuestro. Dichas concentraciones llegan a convertirse en experiencias para provechosos encuentros; sin embargo, al cierre del evento, la causa encandecida empieza por apagarse.
Quizá en esa misma noche o al día siguiente, cuando lo rutinario siga su curso, nos encontraremos con dificultades de similar reproducción, riesgos “de rutina” a los que estamos predispuestos por el simple hecho de “hacer algo”, es allí cuando esperamos que por un chasquido de dedos, aparezca al menos uno de los activistas de la muchedumbre anterior.
Las personas no actuamos porque esperamos que alguien más lo haga; por lo general, las personas reaccionamos ante un riesgo inminente cuando nos toca hacer la del héroe; en este sentido, marchas, plantones y demás concentraciones carentes de conciencia, de sentido de propiedad y con leve intención imperante de recobrar la seguridad, solo continuarán siendo encuentros provechosos. (O)