Día Mundial de la Población: ¿cuán sensato resulta traer más niños al mundo? │VIDEO

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Siete mil millones de personas habitan actualmente el planeta, una cifra que preocupa sobremanera tomando en cuenta el crónico estado de degradación de la Tierra y los diversos problemas sociales, políticos, económicos y morales que afronta la humanidad.

La población se incrementa a gran escala en los países en vías de desarrollo y en los subdesarrollados también.

Los países más poblados son China con 1400 millones de habitantes y la India con alrededor de 1300 millones de habitantes. La ONU estima que para el 2050 la Tierra estaría ocupada por unas 10 mil millones de personas.

El cambio climático sugiere un futuro marcado por un panorama lleno de nubarrones. Las grandes potencias mundiales sostienen una nueva suerte de guerra fría y deslizan todo el tiempo la posibilidad de aniquilirase. Esto solo sería la expansión de la muerte, del hambre y las diásporas como ya sucede en Siria, Palestina, en varios países de África, Asia, Centroamérica, y para no ir tan lejos en Venezuela, Haití y en las fronteras mexicanas.

El cambio climático afectará en gran medida a las futuras generaciones. Las consecuencias del mal uso de los recursos y el egoísmo de los gobiernos y de los seres humanos están causando daños irreversibles al planeta. Según la ONU, el cambio climático es uno de los grandes problemas que vive y deberá afrontar la humanidad dado que afecta directamente al ecosistema y a la vida misma. Si no se toman medidas, las consecuencias serán catastróficas.

La Unicef, por ejemplo, califica a Afganistán como el peor lugar del mundo para nacer, pues los niños en ese país viven en un apocalíptico ambiente de violencia y miseria. Según la ONG Humanium, dedicada a garantizar los derechos de los niños, la situación es alarmante ya que hay un alto grado de mortalidad infantil, desnutrición, matrimonios forzados, abusos sexuales, entre otros.  Este es apenas uno de los miles de ejemplos que matizan la situación actual del planeta.

De todo esto emerge una inevitable interrogante, ¿cuán sensato resulta traer más niños al mundo?