Comercio de helados, una forma de sostener la economía familiar

La venta de este producto, a 30 y 50 centavos, es una fuente diaria de ingresos.

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Wilson Llanos Rojas, comerciante de helados, durante su trabajo diario. ACR

Sus zapatos de cuero negro están desgastados, es el calzado con el cual el ciudadano Wilson Llanos Rojas, de 38 años de edad, camina de lunes a domingo, recorriendo gran parte de la urbe para vender helado artesanal.

Comenta que estos zapatos son sus aliados, porque son de buen cuero y no se hacen hueco, pese al trato que les da.

Nacido en el cantón Huaquillas, don Llanos vive ya diez años en Cuenca, con su hermano, en la Mutualista Azuay.

Hace años invirtió 400 dólares en su primer carrito de helados, que le duró tres años, ahora va por el segundo, él lo cuida bien porque sabe que es una inversión, y su instrumento de trabajo diario.

Aunque él canta cumbias y música cristiana, ve en el oficio de la preparación y venta de helados un gran apoyo económico, con los ingresos que le genera esta tarea él logra mantenerse.

Se levanta a las 06:00 para preparar el helado de frutilla y maracuyá, sale sobre las 09:00 a las ventas, cada cono a 30 o 50 centavos, según la disponibilidad del cliente.

Ya tiene en su casa las cajas de conos, que compra por cientos para que le resulte más económica. Sale con aproximadamente 200 conos al día, y de acuerdo a como camine, logra venderlos todos.

Su labor le obliga a caminar todo el tiempo, ya que no quiere tener problemas con los guardias municipales, él prefiere no estacionarse en ninguna vereda, sino caminar, no solo porque así vende más sino, según dice, para no perjudicar a los peatones en su camino por las aceras.

Este ciudadano se autodefine como un hombre de mucha Fe, ya que hasta la presente fecha no le han robado su canguro con las ganacias de todo el día. Aparte de la mantención del hogar, trata de ahorrar un poco, algún día no descarta la posibilidad de tener un local de venta de helados artesanales. (ACR)-(I)